Jean-Claude-Milner – «Por una política de los seres hablantes. Breve tratado político II»
Comentario por: Jesús Ambel.
Jean-Claude Milner escribe de Política para Psicoanalistas
Jean-Claude Milner extrae consecuencias teóricas y prácticas de las batallas que, impulsadas por Jacques-Alain Miller, vienen sosteniendo los psicoanalistas de orientación lacaniana en Francia desde que decidieron tomar partido frente al régimen de la domesticación generalizada. Ahora que los psicoanalistas lacanianos han decidido implicarse más vivamente en la política, me he propuesto poner al día la apuesta política que Milner ha venido sosteniendo en algunos de sus textos.
Primero fue, en diciembre de 2003, la intervención de Jean-Claude Milner en el Curso de Jacques-Alain Miller[1], su compañero de Cahiers pour l´analyse en los años sesenta. Vino después una primera edición de La política de las cosas en el 2005[2], ampliada en el 2011 con el mismo título pero ya incluida en la famosa serie de “Breves tratados políticos”[3]. Se trata de un florilegio esclarecido de “inteligencia seca”[4] que habría de continuar, en ese mismo año 2011, con el segundo breviario titulado Por una política de los seres hablantes[5] y que ultimaría en el 2014 con L´universel en éclats[6], el tercer tratado político del intelectual “que utiliza un glaciar de conceptos como armas blancas”[7].
Impresiona el deslumbrante despliegue de Milner en la clase de Miller del 3 de diciembre 2003. Sostener que en el universo moderno “el hiperparadigma de la equivalencia” subsume otros tres paradigmas: el del “problema-solución”, el de la “evaluación” y el del “contrato”, es fusionar en una condensada frase una herramienta potente de disección de la realidad social del malvivir en el capitalismo neoliberal.
Para seguir esa orientación precisa, el siguiente montículo lo encuentro en La politique des choses, el texto en francés de 2011. Milner va a nombrar a Freud y a Lacan para recordar que ellos nunca dieron su brazo a torcer a propósito de haber encontrado la singularidad en el encuentro primero con la “duplicidad fundadora del significante”[8] que hace a la hendidura por la que el sujeto emana en el “redondel quemado en la maleza de las pulsiones”[9]. Esa singularidad del sujeto (que no de la subjetividad[10]) será por siempre un obstáculo a las equivalencias y a la estandarización aunque lo haga “débil en relación al grupo o a la institución”[11].
La novedad en nuestra época es que el régimen de la domesticación generalizada quiere llevar las equivalencias, en el feudo del malvivir y en el enclave del sufrimiento, hasta el protectorado de lo íntimo. Milner expone con soltura que en ese protectorado de lo íntimo hay elementos de resistencia por varias y estructurales razones: primero porque tener un cuerpo que habla, me hace “inconmensurable e insustituible”[12]; segundo, porque cualquier malestar “se me refracta”[13] en sufrimiento y eso ni se deja predecir ni evaluar; y tercero, porque la desconexión entre lo singular y lo colectivo cementa precisamente la resistencia material e impenetrable que hace a mi fuerza frente a la razón del más fuerte, forjando así de paso la sustancia de mi libertad formal que es la que “toca lo real”[14].
La tercera cota del campo de orientación que nos escribe Milner la encuentro en el volumen Por una política de los seres hablantes ya mencionado. En la página 28, Milner habla de una “apuesta”. Se trata de una apuesta por establecer una política de los seres hablantes que tenga en cuenta lo real de la política, para no enloquecer, ni soñar ni hacer falsos semblantes. Es la apuesta para que lo singular no sea lo opuesto al plural, sino su “condición”[15]. Una apuesta que prescinda de la mimética y del intercambio de lugares entre los que deciden y los que no deciden. Una apuesta política que haga serie con Freud y con Lacan cuando eligieron para el psicoanálisis estar del lado de la demanda que proviene del sufrimiento y dejaron de lado la demanda que viene del control. Para Milner, el psicoanálisis de Freud y de Lacan se ubica del lado de los que no deciden. Para él, es una ventaja el hecho de saber “con conocimiento de causa” “el lugar desde dónde hablar”[16].
Sobre esas bases y junto con otros, podemos construir “tácticas y estrategias eficaces”[17] y podemos así resistir frente a la fuerza de los que toman las decisiones para “arrancarles algo, aquí y ahora”[18]. Y termina haciendo una loa a lo que denomina “política del fragmento” y proponiendo a este respecto “inundar la política con lo elemental del fragmento”[19], para que nuestra política no pierda nunca de vista lo que tiene de real, que no es otra cosa que “el cuidado de los cuerpos hablantes”[20].
Jesús Ambel es psicoanalista, reside en Granada (España).
Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis/ Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis/ Psicólogo del Ayuntamiento de Granada.
Milner, Jean-Claude. Por una política de los seres hablantes: breve tratado político II. Grama ediciones, Buenos Aires, 2013.
Notas bibliográficas:
[1] Miller, J-A., Milner, J-C., ¿Desea usted ser evaluado? Conversaciones sobre una máquina de impostura, Miguel Gómez ediciones, Málaga, 2004. [2] Milner, J-C., La política de las cosas, Miguel Gómez ediciones, Málaga, 2007. [3] Milner, J-C., La politique des choses. Court traité politique 1, Verdier, París, 2011. [4] Miller J-A., ¿Desea usted ser evaluado?, op. cit., p. 14. [5] Milner, J-V., Por una política de los seres hablantes. Breve tratado político 2. Grama ediciones, Buenos Aires, 2013. [6] Milner, J-C., L´universel en éclats. Court traité politique 3. Verdier, París, 2014. [7] Miller, J-A., Milner J-C., ¿Desea usted ser evaluado?, op. cit., p. 14. [8] Lacan, J., “Observaciones sobre el informe de Daniel Lagache: “Psicoanálisis y estructura de la personalidad”, en Escritos II, Siglo XXI, México, 2009, p. 629. [9] Ibíd., p. 634. [10] Véanse a este respecto los trabajos de Jorge Alemán. [11] Milner, J-C., La política de las cosas, op. cit. p. 23. [12] Ibíd. [13] Ibíd., p. 45. [14] Ibíd., p. 23. [15] Milner, J-V., Por una política de los seres hablantes. Op. cit., pp. 28-29. [16] Ibíd., p. 70. [17] Ibíd., p. 71. [18] Ibíd., p. 73. [19] Ibíd., p. 72. [20] Ibíd., p. 73.