Angel Orbea – Conjetura lacaniana unos días después de las paso

Antes de fustigar en contra o a favor, prefiero revisitar el sistema político en que estamos inmersos desde hace no más de 90 años, me refiero a  la democracia.

Ni defectos ni virtudes, ni nada que califique. En  sus entrañas las democracias  se corroen  en una  constante contradicción,  que a  la manera de una hemorragia interna implanta en la ciudadanía un estado de  psitacismo  crónico, que también afecta a los gobernantes. Desde sus orígenes la democracia es el resultado de una fatal intersección, por un lado  basada en la racionalidad política-jurídica, y por otro la racionalidad económica-gubernamental.

Se abren así  dos espacios  supra instituyentes que nada tienen que ver con la  tan mentada “grieta”, pues introduce una única diferencia cada vez más aguda materializada  en: gobiernos por un  lado, y por otro el  reflejo de la  constitución y los pactos.

Gobierno//política,  la distinción se formaliza como  intersección, lo que deja por afuera la unión.

Pero  este ordenamiento no es más que un semblante, una ficción, que como psicoanalistas corresponde cifrar-descifrar  desde la ultimísima enseñanza de Jacques Lacan. El punto de partida lo dio Jacques-Alain Miller en Brasil.

En su ya célebre conferencia de Comandatuba Una Fantasía,  a la manera de los grandes estadistas y pensadores JAM profiere  su anatema “el discurso del analista comanda hoy  la civilización”.

El goce que se repite  gobierna, y los ciudadanos le rinden pleitesía día tras día bajo el dispositivo “toxicomanía de masas”.  El saber en qué se apoya  este goce tiene una verdad, la evaluación y el cálculo.

La maldición de Descartes ya tiene su lugar, el siglo lo demostrara con  millones de situaciones. Los deseos finalmente encuentran sus satisfacciones que no es únicamente fálica, es el consumo.

Ya no hay lugar para las ideologías, aun  con “la heladera vacía”  a caballo de la pulsión de muerte el triunfo de  los mercados y el marketing es hoy una realidad patente  que fantasmatiza la vida cotidiana.

¿A dónde  va todo esto? Va a esa categoría que todo lo está tragando, y que durante 50 años trabajo Jacques Lacan hasta que resolutivamente lo supo captar en varias secuencias  aún por determinar; el goce.

La pregunta entonces no es lo que demanda una sociedad, sino que es lo que la comanda,  Lo que hoy comanda a la civilización ya no es lo supuesto por los ideólogos de las luces, por eso no hay debate posible. Y aunque el presidente hable de “felicidad,  esta es hoy un credo sin rebaño.

Al siglo XXI entramos sabiendo que la felicidad ha quedado desplazada por el goce. Un  goce sostenido en  la metafísica de los objetos del mercado. Un mercado que separa al sujeto de su experiencia, sometiendo a las personas  al escenario de un Otro implacable,  que nos hace a todos deudores ya no del padre, como lo era para Freud, sino  de un sistema monetario fiduciario basado  en la desesperanza y la destrucción.

Por caso, ¿qué otra cosa es el llamado ataque se pánico? El panic attack,  o el stress post traumático,  son intentos fallidos de ligar el cuerpo precozmente renegado a ciertas experiencias de vida, que muchos eligen atravesar en la impulsión a una identidad  producida por los saberes médicos-psiquiátricos que no devuelven nada y son terriblemente costosos.

Si el discurso del analista comanda la sociedad, esto  implica  que el goce está en el lugar del agente como plus de goce, y que ese goce no es el goce de la ultimísima enseñanza de Lacan esclarecido por JAM, que es el goce del Sinthome que hace vivir sin la identificación.

En el momento de votar, el sujeto contemporáneo juega su elección  a favor de un goce opaco modelado por el verdadero Otro contemporáneo que es  el marketing y la publicidad, eficaces en la alienación especular  pero  fallan al momento de la evidencia,  pues los semblantes no captan lo real en juego, que es el cuerpo en su dimensión de UN goce.  El psicoanalista esclarecido puede advertirlo, y entonces; adiós a los viejos, grandes,  nuevos,  y petit amos.

Hay que decir que también llega la hora de terminar los duelos por el pasado, y estar en condiciones, como lo dice Alain Badiou, “de demoler el emblema democrático”, que no es lo mismo que ir contra la democracia, por cuanto “un demócrata solo quiere otro demócrata”, y ya nadie está en condiciones  de decir eso.

A más de 120 años de la  puesta en acto  del psicoanálisis y los psicoanalistas  por Sigmund Freud, su incidencia en la sociedad, en especial la nuestra,  no deja de insistir, ya que  aun diariamente está presente  en las elecciones de las personas.

Es de esperar que  las elecciones sean a favor del síntoma para llegar al sinthome. Pero  esto último  dependerá en mucho de los psicoanalistas como analizantes.

 

Ángel Orbea, psicoanalista radicado en Tandil (Argentina)

Integrante del subnudo Zadig  la Libertad del deseo, que coordina Lito Matusevich

 

Notas:

Jacques-Alain Miller, Una fantasía. Conferencia dictada durante el IV congreso de la AMP, publicado en Punto Cenit, Colección Diva 2012.

Alain Badiou. La republica de Platón, Fondo de la cultura económica 2013.

Giorgio Agamben.  Medios sin fin, Editora nacional Madrid  2002.

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