Byung-Chul Han – Psicopolítica.
Comentario por: Catalina Bordón
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1969 Comienzos de la década ‘70

El 26 de noviembre de 1969, Lacan comienza a dictar su Seminario número XVII, El reverso del psicoanálisis. Enuncia allí que introducirá los 4 discursos, “…los pequeños cuadrípedos giratorios”1 que, con solo mover sus letras producirán efectos de interpretación. La sesión siguiente a esta introducción es suspendida por una ‘protesta’, Lacan levanta la misma (en realidad un bedel apaga las luces y retira la pizarra), y vuelve a encontrarse con su auditorio a la semana siguiente. Retoma su desarrollo y nos permite discurrir conduciéndonos por la filosofía, la ciencia y lo político e introduciéndonos en lo que ya se perfila como el discurso Capitalista.

¿Qué hay de nuevo? ¿Qué se produce –se pregunta- en ese pasaje del discurso del amo antiguo al amo moderno, que llamamos capitalista? Una transmutación, una modificación del lugar del saber.

Lacan, nos advierte que hay una ‘sustracción’, ‘un robo del saber’. El esclavo de la antigüedad, fue arrebatado de su función de saber, pasando el mismo al Amo. Esta extracción no fue realizada por la ciencia (situada a partir Descartes, ya que se extrajo con él la función del Sujeto) sino que la responsable de esta transmutación fue la Filosofía. Al Amo antiguo no le interesaba saber nada, su interés radicaba en que las cosas marchen2. Es la filosofía la que inspiró al amo en su deseo de saber.

Es con la ‘explotación’ capitalista, que al esclavo se lo frustra en su saber, y se le da a cambio lo que fue del Amo, es decir “el que no sabe lo que quiere”3.

 

15 años después: 2014

¡¿Qué hay de nuevo?!

En el año 2014, aparece la primera edición gráfica, del libro Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de Poder4. Escrito por el filósofo surcoreano, Han Byung-Chul, quién nos propone un cambio de paradigma.

Coincidiendo con varios autores nos muestra un pasaje del capitalismo (aquel que surge con la Revolución industrial) a una mutación del mismo: el Neoliberalismo. Que ya no muestra su anclaje con fuerzas restrictivas, coercitivas como antaño5, (diferenciándose del capitalismo del siglo XIX cuyo poder era ejercido con restricciones y prohibiciones) sino que ha devenido en una suerte de implantación de un “Capitalismo de la emoción”6.

Es el ‘capitalismo del consumo’ donde el valor es emotivo. Se venden significados y emociones.

Por lo tanto para el autor, el Poder (el amo) ha cambiado a partir de la era digital. Ya no se trata de un poder al que los hombres se someten a un dominio externo.  Ahora el poder es amable, es afirmativo y seductor, más que represor o prohibidor. Es generador de emociones positivas a las que tiende a su exploración. De allí la mejor definición del neoliberalismo actual, y de la construcción del Sujeto neoliberal: Nos dice que el neoliberalismo es el “capitalismo del me gusta”7.

Algo ha cambiado, El saber tiene su autopoder. Ya no le pertenece ni al amo, ni al esclavo. El hombre de hoy definido como empresario de sí mismo, es amo y esclavo en una sola persona. Se explota a sí mismo, es el empresario de su propia empresa: es decir, explotador de sí mismo.

Lo Neo, lo nuevo está en el corrimiento del ‘poder’ ejercido desde las coerciones o coacciones externas a la propia libertad, ya que como nos dice el autor, el sujeto neoliberal, el empresario de sí mismo, libre de todo sometimiento trabaja para el capital. Sólo se somete a sus propios exigencias internas, las de la optimización y el rendimiento.

El ‘poder’ ejercido sobre el sujeto, es un poder seductor. Más que represor, es inteligente. Al ‘poder’, amable, le interesa nuestro pensamiento. Pronostica el comportamiento humano, hace calculable el futuro. Es por esto, que las Democracias actuales son  Democracias de espectadores, dice. El sujeto neoliberal, vota, pero no le interesa la política real, es un consumidor mientras que el  político es  su proveedor.

El sujeto neoliberal cree en su libertad de comportamiento pero está sometido al instrumento de un control activo, el big data, siendo éste el instrumento psicopolítico. Por medio del mismo se leen nuestros pensamientos y se los evalúa. No a nuestros cuerpos (lo que sería la biopolítica de Foucault, o como la misma es interpretada por el autor, que se interesaría por cuantos cuerpos ocuparía un espacio demográfico por ejemplo) sino que a la época de la psicopolítica neoliberal le interesa y descubre la fuerza productiva de la psique8.

La psicopolítica es el instrumento que utiliza el neoliberalismo, en su búsqueda de agradar, optimizar, positivizar lo negativo, “El Me Gusta9 Es el Amén digital” y el Neoliberalismo es el capitalismo del me gusta.

Para el autor la filosofía emergente en la época actual es el Dataísmo o la acumulación de Datos, es más, enuncia que “es el tiempo del saber puramente movido por datos“10. El esclavo actual o la nueva esclavitud es la Ilustración digital, oponiéndose la misma a la ideología, acaba convirtiéndose en una ideología. El dataísmo es un vaciamiento de sentido. Los datos colman ese vacío. Es la época de lo conmensurable y cuantificable. Se registra cada clic que hacemos y cada palabra que buscamos, toda nuestra vida está regida por la red digital. Convirtiéndose en un control y vigilancia permanente.

Es decir que el Sujeto libre, el empresario de sí mismo desconoce su sometimiento a este control permanente. Incluso, para Byung-Chul, este patrón inteligente podría dar resultados de nuestro inconsciente colectivo que otorgaría a la psicopolítica un control absoluto.

 

Para concluir:

El empresario de sí mismo, Amo y esclavo en una sola persona ¿sabe lo que quiere con su Amén digital: El Me gusta? A diferencia de aquello que pronosticaba Lacan en el ’69, el saber ya no ocupa un lugar, un espacio delimitable, el saber y la verdad siempre a medio decir son construcciones que, teñidas de los colores de las emociones positivas, dejan al sujeto contemporáneo desabonado del saber. Para el neoliberalismo actual, la subjetividad es leída, calculada, pronosticada a partir de ser un mero conjunto de Datos, extraídos del Clic que podemos hacer desde la red digital.

Tiempos difíciles para el psicoanálisis, para que no quede bajo la égida de la religión (aún de las más positivistas y alentadoras que van de la mano del neoliberalismo), ni de la homologación de la ciencia y de la tecnociencia. El inconsciente no es digital. Pero estamos en un problema si no decimos sobre esto, y sino advertimos de que el porvenir ya no es una ilusión.

No es tiempo para el silencio, es tiempo de lecturas y nuevas interpretaciones como en aquellos tiempos en que Lacan delimitaba el discurso del analista. Tampoco para dar opiniones ligeras banales o segregativas. Es tiempo para repensarnos y resituarnos con estas nuevas coordenadas del Otro social.

 

Catalina Bordón es psicoanalista, reside en Buenos Aires.

Miembro de la EOL y AMP. Docente en la actualidad de post grado del Hospital P. Elizalde.

Han, B-C, Psicopolítica, ed. Herder, España, 2014.

 

Notas bibliográficas:

1 Lacan, J., El Seminario, Libro 17, El Reverso del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1992. P.15.

2 Ibíd., p.22.

3 Ibíd., p.33.

4 Byung-Chul,Han, Psicopolítica. Neoliberalismos y nuevas técnicas de Poder. Herder editorial 2014.

5 Véase el comentario de Mónica Biaggio en La libertad de Pluma No. 4 sobre el libro de Naomi Klein  “La Doctrina del Shock”, http://lalibertaddepluma.com/naomi_klein/

6  Byung-Chul, Han. Op. Cit p.33-34.

7 Ibíd., p.17.

8 Ibíd., p.22.

9 Ibíd., p.14.

10Ibíd., p.47.

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