2019- En julio de este año el Gobierno Nacional argentino creó por decreto el «Servicio Cívico Voluntario en Valores», dirigido a «jóvenes de 16 a 20 años de edad» y coordinado por Gendarmería Nacional y el Ministerio de seguridad para brindar «capacitación en valores democráticos y republicanos, fomento del compromiso personal y para con la comunidad, hábitos responsables, estímulo a la finalización del ciclo educativo obligatorio y la promoción del desarrollo de habilidades para el trabajo, culturales, de oficios y deportes». Además «determinará la articulación con profesionales, universidades y organizaciones de la sociedad civil que considere adecuados, para el acompañamiento y monitoreo»1. A pesar de las argumentaciones para justificar su creación, la fecha del decreto revela sus claras intenciones electoralistas, aunque no sean las únicas. El tema ha sido ampliamente reflejado en los medios, generando fuertes cuestionamientos2, pero al mismo tiempo una enorme convocatoria: solo en el primer día de inscripción online se registraron más de 9000 aspirantes, a pesar de que en la primera etapa, que durará hasta fin de este año, habrá 1200 vacantes. A propósito del debate, la diputada Juliana Di Tullio recordó que «en 1979 el entonces Director Nacional de Gendarmería (Antonio Bussi) creó la Gendarmería Infantil con el fin de convocar, organizar, educar y capacitar técnicamente en agrupaciones y escuadrones a fin de colaborar con la acción de cívica de la población”3.
1990- Ese año se crearon en la provincia de Salta los cuerpos de niños policías, con la finalidad de “transmitir sanos valores morales”, prevenir el delito y las adicciones, promover competencias culturales y deportivas, etc. Fueron creciendo hasta reunir quince años después 5.000 chicos y chicas de entre 6 y 13 años –se estimaba que en 2008 ya eran más de 10.000. Decían responder a la falta de políticas de inclusión social. Por un lado, contención. Por el otro, disciplina y autoridad. Mientras algunos subrayan que estamos frente a las primeras generaciones que han aprendido más palabras de una máquina que de su madre4, estos pequeños ¿ejércitos? prueban que no se trata de cronologías ni geografías sencillas respecto de los modos de representarse qué es un niño, cómo “debería” ser, cómo no debería ser, y en consecuencia educarlo, domesticarlo, utilizarlo o psicoanalizarlo.
Mi inquietud alrededor de estos niños policías surgió cuando en el verano de 2005 me crucé con algunos de ellos marchando por las calles de la ciudad de Salta. Muy pequeños, algunos bastante marciales, evocaban a los boy scouts ingleses y a los pioneritos cubanos. La polémica desatada en 2008 antes del desfile del 9 de julio, en el que estos cuerpos iban a participar –como lo hacían todos los años y siguen haciéndolo–, me hizo recordarlos, esta vez desde un ángulo más: el valor de visibilizar los problemas, transmitirlos desde nuestra perspectiva como psicoanalistas, e intentar incidir a partir de allí.
Sin oponernos –inútilmente– a las consecuencias de la postmodernidad, ni repudiar –a veces demasiado rápidamente– este tipo de intentos socializadores de los que sospechamos sus objetivos políticos, en este ejemplo local parecen condensarse múltiples determinaciones que llevaron a crear este recurso. Los análisis sociológicos y políticos las describen mejor que nosotros. En tanto psicoanalistas, no olvidamos que Freud inventó el psicoanálisis para abordar las consecuencias subjetivas inherentes al malestar en una sociedad en la que la función del padre trastabillaba correlativamente al avance del discurso de la ciencia.
Más allá de las causas sociales –la escuela asumiendo funciones que la familia u otras instancias del Estado no cumplen; familias tradicionales o monoparentales por debajo de la línea de pobreza imposibilitadas de promover la construcción de lazos sociales, etc.– es posible ubicar en este experimento de inclusión social algunos temas cruciales del psicoanálisis con niños. Entre otros:
-La identificación: en la Antigüedad los jóvenes eran labradores como sus padres, o hacían la guerra, estando ya establecidos los caminos identificatorios y los modos de satisfacción. El ejemplo que tomo, aunque quizás solo se trate de soluciones precarias y transitorias, denota que en algunas comunidades contemporáneas persiste, y en otras ha resurgido, la creencia en el poder del ejército para anclar al sujeto a través de estas tentativas de identificación reguladora.
-El niño como Ideal y como objeto de goce: Aunque frente a la polémica despertada por estas brigadas se les había prohibido participar en los desfiles, a los padres les encanta que lo hagan y los niños siguen desfilando. En la página web de la policía de Salta se muestra con orgullo a estos niños, cada año se celebra un nuevo aniversario, y se constituyen nuevos Cuerpos Infantiles de Policía, que ya son más de 2505.
-El síntoma del niño, en la familia, en la sociedad: Se han descripto en algunos chicos que integran esos grupos rasgos arrogantes, agresivos y de superioridad frente a otros de su misma condición social. Si bien lo que se buscaba era incluirlos en un lazo social, identificarlos al amo –y Lacan nos ha enseñado que no todo discurso constituye un lazo social– estas actitudes habían preocupado a algunos padres al no coincidir con los ideales familiares, y los separaron de esos cuerpos. Hay algo que, entiendo, es más relevante: la controversia desatada en 2008 a partir de las notas periodísticas que cuestionaban estos escuadrones determinó a algunas familias a sacar a sus niños de la policía. Un testimonio del alcance de lo que se transmite sobre un problema para elucidarlo, y el valor que toma para que otros puedan tomar decisiones mejor fundadas.
Si en torno de estos grupos cabe pensar la posibilidad de un síntoma (del niño, de la familia, el síntoma social) es porque los efectos del lenguaje en el viviente persisten aunque la pulsión recorra otros caminos para satisfacerse6. Javier Aramburu demostraba7 cómo la pulsión siempre se satisface. Los efectos del lenguaje en el viviente no han desaparecido, y lo que cabe es cuestionarse los caminos que la pulsión ha producido para satisfacerse en determinada época.
Por supuesto, los domingos los pequeños policías deben ir a misa. Y tratándose de religión, nuestro margen podría ser menor8. Lacan apostaba a la ciencia, que al introducir objetos perturbadores para nuestras vidas hace que lo real se expanda, y temía al triunfo de la religión conjeturando que llegaría a ahogar con sentido el síntoma hasta el punto de reprimirlo. Como psicoanalistas, no podemos interrogar este ejemplo sino por el síntoma, única brecha de acceso al goce de cada sujeto ya que el discurso del amo no liquida tan sencillamente al inconsciente; no podemos sino valernos de él, de lo que no anda, para escuchar al sujeto, interpretar la época y dialogar con ella. Para esto necesitamos comprender los modos en que cada comunidad y cada momento concibe –en sentido real y figurado– al niño, y las formas, nuevas o viejas, locales o globales, que toma el goce para satisfacerse.
Catalina Guerberoff es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Lic. en Psicología – Miembro de la EOL y la AMP.
Notas:
1 Fuentes: https://www.clarin.com/politica/gobierno-creo-servicio-civico-voluntario-jovenes-16-20-anos_0_pp6is2dl5.html ; https://www.perfil.com/noticias/politica/el-gobierno-creo-el-servicio-civico-voluntario-en-valores-dirigido-a-jovenes-de-16-a-20-anos.phtml; http://www.derechofacil.gob.ar/leysimple/servicio-civico-voluntario-en-valores/; https://www.pagina12.com.ar/206585-el-gobierno-crea-un-servicio-civico-voluntario-en-manos-de-gendarmeria; http://agenciafe.com/nota/311164-El-Gobierno-crea-un-Servicio-Cvico-Voluntario-en-manos-de-Gendarmera, etc.
2 diferentes organismos de DDHH como la Asociación Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), La Liga Argentina por los Derechos Humanos, La Comisión Provincial por la Memoria (CPM), entre otros. https://www.pagina12.com.ar/206744-la-colimba-de-bullrich-solo-genero-rechazos
3 op.cit 2
4 Berardi, Franco, Generación Post-Alfa, Patologías e imaginarios en el semiocapitalismo, Tinta limón, Buenos Aires, 2007, p.25
5 https://fmalba.com.ar/celebran-aniversario-los-cuerpos-infantiles-la-policia/
6 Aramburu, Javier, El deseo del analista, Tres Haches, Buenos Aires, 2000, p.302 entre otras
7 op.cit 5
8 No se sabe exactamente cuántos niños están sometidos efectivamente a la disciplina de estos escuadrones que mezclan las enseñanzas policiales con las religiosas, pero se calcula que su número es superior a los 10.000, muy similar al número de policías adultos y armados. https://noticias.iruya.com/a/sociedad/infancia/10557-cinco-mil-ninos-participaran-en-los-actos-por-los-25-anos-de-la-policia-infantil-de-salta.html