Nosotros, psicoanalistas, debemos aprender la manera en que las contradicciones entre los principios de la razón pura se resuelven en acto; también tenemos que captar eso que, emanado de la razón práctica, puede temperar el imperativo de recepción absoluto, caso por caso y según las dificultades encontradas por los sujetos, antes, durante y después de los tiempos de la inmigración considerando las distintas temporalidades en la rutas del exilio.
Las encarnaciones del goce del prójimo
Nosotros lo sabemos bien ya que no ignoramos la historia de los rechazos que el odio al extranjero ha suscitado y las formas en que puede convertirse el objeto de goce. Dejo de lado el ejemplo demasiado evidente del fascismo. Hay, de un idioma a otro, la importación apacible del goce: como Marco Focchi lo ha subrayado, todos los idiomas han importado términos designando nuevas formas de goce, «enriqueciendo nuestro vocabulario, y no solamente eso. Pensemos en mana, vaudou, samovar, flâneur, poker, bricolage, esas palabras nuevas que introducen prácticas o cosas nuevas, que terminarán siendo parte de nuestra vida –es más interesante formularlo así, más que decir que terminarán siendo parte de nuestra identidad1.
También tenemos las figuras menos apacibles del otro como objeto de goce. Así, las mujeres migrantes, los niños y los adolescentes encarnan la figura del otro maltratado, explotado2 como Antonio Russo lo destacó en la primera mesa redonda de esta tarde. Las personas que garantizan los derechos que protegen la infancia también se expresaron: Niccolo Gargalia (Save the Children), Andrea Iacomini (Unicef) Jacopo Marzetti (Garante dell infanzia et dell´adolescente Regione Lazio). El furor de gozar del extranjero en la forma de la pareja sexual está encarnada en la importancia del tráfico humano para la prostitución hetero y homosexual. Es un aspecto esencial del extranjero. La prostitución en las calles europeas, ligadas sobre todo a las mafias nigerianas y albanesas en asociación con las mafias locales. También están los escándalos que atraviesan las organizaciones de ayuda a los extranjeros como Oxfam, Médicos sin fronteras o las tropas de la ONU. Muestras de que la frontera entre el amor y el goce siempre es porosa. ¿Saber esto nos condenaría al cinismo y a la parálisis frente al inevitable mal? Por supuesto que no. Esto no implica ninguna fatalidad, pero tienen que ver con un mismo saber: tal como no ignoramos que hay bomberos pirómanos, médicos asesinos o educadores seductores. Cierto, los autores de esos actos son culpables, pero no por ello, para muchos entre ellos, no pertenecen a nuestra humanidad común. El tema es más complejo que el de las relaciones de poder o el abuso de debilidad por las personas en posición de autoridad. Tiene que ver con esa barrera pulsional que hay que interrogar para saber cómo una época vive la pulsión. El valor de la apología del realizador Andrea Segre toma aquí toda su importancia3. El migrante no es únicamente una víctima o un malvado. Puede también convertirse en seductor, transformar al que quiere ayudarlo, hacerlo pasar a la ilegalidad y convertirlo en pasador involuntariamente. ¡Vértigo del sin límite del bien!
‘Objeto’ no es ‘víctima’. La figura del otro no como víctima, sino como objeto de goce no es solo objeto de abuso sexual. También hay la pura destrucción. Dejo de lado la guerra, que concierne al enemigo, hostis, y considero solamente lo que concierne al anfitrión, hospis. Hablemos de asesinatos de masas, omnipresentes en la historia de la migración. En Europa los progromos atravesaron el continente, los progromos extraordinarios en los casos de epidemias fulminantes (los de la peste, en la Edad Media) y también los progromos ordinarios, entre vecinos movilizados por celos polimorfos, cuando los desórdenes globales lo permitían, como en Polonia –estos que gobernantes actuales quisieran censurar para siempre. Los Estados Unidos de América, tierra de inmigración por excelencia, son los inventores de la palabra y de la práctica del linchamiento democrático.
Un colega americano, de origen griego, escuchando a Trump hablar de los migrantes venidos de shithole countries (países-basura) recuerda: «Inmediatamente reconocí la manera en la que mis abuelos y otros seres queridos fueron vistos en los Estados Unidos de América, es decir como los norteamericanos griegos eran percibidos en Omaha hace un siglo: sucios y sin higiene. Si agregamos a esta significación otras (…), es un miedo a la pérdida –pérdida de la mujer que el extranjero atrae– y hemos visto disturbios en Omaha contra los griegos y los africanos americanos reunidos. Es también la amenaza de la pérdida de la manera de ganarse la vida, el trabajo, el acceso al dinero. Supongo que la mayor parte del tiempo todos estos ingredientes están reunidos en el melting pot, sólo que no se pueden mezclar siempre»4.
No habría que creer, como la historia de los Estados Unidos lo demuestra ampliamente incluso en nuestros días, que sólo el lazo democrático protege del goce. Siguiendo a Sartre, la noción misma de grupo político, tal como surgió en la ciudadanía del siglo XVIII, implica la dialéctica entre el lazo colectivo y el terror. Así, en un grupo de ciudadanos revolucionarios confrontados a la amenaza exterior, el extranjero toma la figura del traidor que hay que castigar por el terror. Amor y terror son aliados. «En eso debemos entender que el poder práctico del lazo de fraternidad no es otra cosa (en la inminencia) que la libre transformación de cada uno, para sí mismo y para los otros, del grupo en fusión a grupo forzado. (…) Es decir, el coraje y la violencia son al mismo tiempo vividos como Terror ejercido sobre el traidor y (en el caso en que las circunstancias han producido ese sentimiento) como lazo práctico de amor entre los linchadores. La violencia es la fuerza misma de esta reciprocidad de amor lateral. Podemos comprender con ello que la intensidad de los hechos del grupo se origina en la intensidad de las amenazas exteriores, es decir, de peligro; esta intensidad, cuando no se manifiesta como presión real sin que el peligro haya sin embargo desaparecido, es remplazado por este sustituto inventado: el Terror»5.
No ignoramos tampoco las condiciones que la modernidad globalizada ha agregado al antiguo Terror, ni que genera segregaciones nuevas. Las tecnologías de la información y de la comunicación favorecen la hipertrofia del lazo, para bien o para mal: para bien ya que un teléfono celular es un objeto de primera necesidad para un migrante que le permite mantener un lazo; para mal, ya que las masas linchadoras pueden constituirse rápidamente por las redes sociales. El lazo facilitado por la era numérica puede revelarse como una yuxtaposición de cámaras de eco mantenidas en universos herméticos6.
Estas burbujas herméticas que se forman en las redes sociales pueden materializarse en la realidad no virtual. Este es el triunfo actual de los ‘muros’: » los muros conciernen entre 6 y 18 % de los 250.000 km de frontera terrestre en el mundo. ‘Contamos en la actualidad de 70 a 75 muros construidos o anunciados en el mundo, los muros existentes se distribuyen sobre 40.000 km aproximadamente’, es decir la misma circunferencia de la tierra» afirma Elisabeth Vallet, politóloga canadiense de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM). Es esta alta estimación que ha impactado los ánimos de estos últimos años”7. Estos muros surgen precisamente en el momento que se demuestra la unidad científica de la raza humana. Los trabajos de un gran italiano, Luigi Luca Cavalli-Sforza, no son en vano8.
Estos muros, estas burbujas no son más que tentativas de separarse de la ubicuidad del goce del otro; en esta reversibilidad, la maldad del otro despierta la mía o la mía justifica la del otro. Esto explica por qué no es suficiente constatar sociológicamente que el número de agresiones no ha aumentado con la llegada de los inmigrantes a Europa. Es necesario un sólo caso rápidamente erigido como ejemplo para que se despierte la angustia que suscita la presencia del goce malvado en nosotros. Ese fue el caso en Italia, en Macerata, y también en Alemania el año nuevo de 2017 en Cologne, e incluso en el asesinato pasional en Kandel: «La muerte en Kandel, en el suroeste de Alemania, el 27 de diciembre 2017 ha traumatizado a la tranquila ciudad de 10.000 habitantes aproximadamente, no solamente porque el joven y su víctima tenían apenas 15 años y frecuentaban el mismo colegio, sino porque el joven era un migrante afgano y la chica era alemana (…) Incluso en Kandel, poblado orgulloso de su tolerancia y que vota por la izquierda, los ánimos se endurecieron. Son muchos los que en la ciudad hacen de este asesinato un asunto personal. Antes que Mia rompiera con Abdul, este había sido bien recibido en su familia y eso, Miss Weigel lo subraya, como cientos de miles de refugiados lo habían sido en Alemania»9.
Aquí observamos las notables contribuciones que este Foro ha generado, con las difundidas en los documentos preparatorios. No hemos hablado todavía de la necesidad de una acogida del sufrimiento psíquico, pero eso será sin duda el objetivo de una próxima reunión. Antonio Di Ciaccia lo piensa así. Es de hecho una de las recomendaciones en Francia, incluir el sufrimiento psíquico y el trauma en la acogida: «Se debe organizar una acogida médica, y en particular psiquiátrica de los refugiados: muchos han vivido horrores tales que ninguna integración será posible sin ello»10.
Es necesario también subrayar las historias de inmigración que dan lugar a lo contrario del abuso, un empowerment del migrante que se convierte entonces en un verdadero inmigrante, según una oposición que propone Miquel Bassols. Debemos sacar las consecuencias tanto a nivel local como a nivel global y recordarle a los gobernantes sus deberes, en sus múltiples dimensiones, a nivel local europeo e incluso global.
Los niveles locales, europeos y mundiales
Tomemos la historia de dos ciudades, Brescia y Macerata: Brescia es el reverso de Macerata: «[Vemos] la emergencia de una clase de inmigrantes de segunda, e incluso de tercera generación, en el seno de la cual, por educación, se dibujan los contornos de una nueva ‘burguesía’ De profesores, de médicos o ingenieros, que cambian poco a poco la fisonomía del país (…) la población total de la comunidad no ha cambiado, pero los no-italianos en situación regular son más de 36.000, casi una quinta parte de los habitantes. Es la taza más importante en Italia y es por esta razón que la ciudad ha sido designada por el ministerio del Interior italiano como ‘ciudad modelo’ con políticas de integración a llevar a cabo en el país, al verano 2017. (…) Quizá las tradiciones religiosas no son extranjeras a esta co-existencia relativamente tranquila: bastión del catolicismo social lombardo, Brescia ha desarrollado a través de los siglos una fuerte vocación misionaria, conservado en nuestro días por el recuerdo de un hijo del país, el papa Paulo VI (1963-1978) que termina el concilio del Vaticano II (…) Verdaderas instituciones en Italia, los badante (ayudantes a domicilio, otra encarnación de las mujeres) son en su mayoría originarias de Europa del Este, frecuentemente ucranianas o rumanas. Nadie, incluso en el seno de la muy xenofóbica Liga del Norte, intenta cuestionar su presencia. (…) Brescia parece avanzada en relación a las otras ciudades del país: con un promedio de edad de un poco más de 55 años, es una de las ciudades que tienen más proporción de adultos mayores»11.
Por el contrario, tenemos el caso de Macerata. Este caso revela la tarea imposible a la que Europa ha condenado el país: «Desde el restablecimiento de los controles de frontera en Francia y Austria, Italia ha dejado de ser tierra de tránsito e inevitablemente, el número de migrantes en el país ha explotado: Con 600.000 personas rescatadas del Mediterráneo desde 2014 y llegados por tierra italiana, las estructuras de acogida están a punto de venirse abajo»12.
Es por lo que es crucial no descuidar el plan europeo. Antonio Cahen nos lo hizo entender. La lucha entre una repartición globalmente europea de inmigrantes y las voluntades gubernamentales reenvían a dos modalidades de prudencia. Vemos los impases en Italia, y también en Francia: “El diagnóstico es claro, también ahí: hasta que no se cuestione ese absurdo reglamento de Dublín, hasta que no se suspenda su puesta en marcha, los exiliados no tendrán otra opción que volver a Calais, para utilizar las vías paralelas, porque no hay otra!” Los gobernantes deben aprender a actuar con prudencia y tacto. Cierto, tienen responsabilidades de seguridad nacional, pero deben aprender a respetar las negativas de las ONG de confundir la atención y el censo. El representante de Médicos sin fronteras, Loris de Filippi, lo ha explicado esta mañana. En Francia, el representante de otra ONG, que se opone a una ley que autoriza a la policía a entrar en los lugares de acogida, lo dijo así: “Un discurso que critica, incluso insulta, las asociaciones humanitarias poniéndolas al mismo nivel que otros sectores –la difamación no está lejos– exacerba las tensiones al privarse de mediaciones indispensables13. Al mismo tiempo debe haber un trabajo policial, responsable y humano y un respeto por los lugares de asilo. Hay que tener cuidado a los llamados cada vez más insistentes de los gobernantes por entrar a todos lados en nombre de la necesidad de saber ése encuentra ahí. En Bélgica, problemas análogos se plantean. “¿Al querer expulsar al extranjero, no es acaso a una parte de nosotros mismos que queremos amputar? El lazo de lo íntimo y de lo otro se fractura cuando un migrante es expulsado. En Bélgica, actualmente es discutido un proyecto de ley que permitirá la interpelación de una persona con estancia ilegal en el lugar donde se alberga, ya sea su domicilio o el de alguien que lo hospeda en su casa. Un proyecto como este ataca la solidaridad de los ciudadanos hacia los extranjeros. Ataca también la intimidad de cada uno, el domicilio en tanto reconocido como inviolable”14. Esta confrontación ya ha tenido lugar en la historia. Nuestra época deberá encontrar soluciones a nivel del desafío, sin ceder en la transacción entre seguridad y libertades públicas que no dejan de proponerse con términos nuevos desde su formulación en el siglo XVIII por Benjamin Franklin. Un pueblo que cede su libertad en nombre de su seguridad perderá los dos. Es lo que el jurista Luii Ferrajoli, nos ha he explicado.
Formas de la prudencia y necesidad de una búsqueda permanente
Con las cuotas europeas y las negociaciones de los Estados, la recepción de migrantes tendería hacia una cifra. En Alemania, donde las cosas son precisas, el contrato de la Groko cuenta con una cifra exacta de migrantes a recibir, lejos de la utopía de Merkel del millón o de la restricción radical CSU. Se negociaron 200.000. Pero en los hechos, la demanda es incalculable. “La vida o más bien la calidad de vida que se le puede proponer a los otros, a los hijos, a la pareja, el lugar en el mundo de cada uno se ha vuelto el objeto de un mercado secreto. Un mercado de dinero ya que el tráfico de humanos es lucrativo, pero también, es un mercado, un tráfico, que no se juega solamente alrededor del dinero. Algunos saben hoy que el desarrollo económico de los países de origen no resolverá el problema, no frenará la búsqueda de una mejor vida posible, aunque sea a precio de la muerte”15. El sufrimiento de los migrantes atravesando el mar es, este también, incalculable. Es puro llamado a ser nombrado y reconocido, es a lo que se dedicaba el doctor Pietro Bartolo, voz de Lampedusa. Nuestro colega, Alfredo Zenoni es particularmente sensible a lo incalculable de la cifra, y es en efecto en nombre de este incalculable, que una conversación permanente debe mantenerse para poder desidolatrar estos fetiches cifrados. Esta acción comunicativa para ser eficaz pasa por un recurso renovado de las instancias transnacionales de la ONU. “En el Foro de Davos de estos últimos días, ha sido cuestión de 65 millones de desplazados”. Aï Wei Wei ha hecho un documental global sobre esos movimientos de poblaciones planetarias –Eliane Calvet lo mencionado in extremis. “El fenómeno es ya tan grande –y eso no cambiará– que no podemos comprometer a todo el planeta, un planeta que pasó de los dos mil millones de habitantes en 1927 a siete mil millones seiscientos mil hoy en día. Ya no podemos hacerle frente, sin una movilización adecuada de recursos mejores que los utilizados hasta ahora. Sobre todo que no se trata solamente de evitar que esos flujos migratorios sean dejados en manos de traficantes y de militares, sino de hacer de modo que estén acompañados y tenidos en cuenta a un escala internacional, y delegar en organizaciones como los Altos Comisionados a los Refugiados (HCR) de las Naciones Unidas u otras organizaciones como los organismos de Naciones Unidas encargadas de migración, los recursos necesarios no solamente para garantizar su llegada, sino también para su instalación organizada en las ciudades de recepción y respondiendo a sus necesidades. En 2017, el HCR tan solo se encargó de 60.000 refugiados. ¿Cómo convencer a los gobiernos, cómo convencer a la Unión Europa de dar más recursos a estas organizaciones?”16.
Es porque hay una homología estructural, a nivel de la razón pura, entre el sujeto dividido y nómada, por una parte, y el exilio de su goce por la otra, que el psicoanalista debe buscar sin parar, la manera en la que la época vive la pulsión en el registro del goce del prójimo. Este es el complemento a la acogida del sufrimiento psíquico de los sujetos migrantes. Son dos caras del mismo dispositivo de acogida. Es otra encarnación de la dimensión que Jacques-Alain Miller recordaba el 17 de mayo pasado en Madrid. El psicoanálisis no es una experiencia de lo íntimo, del Uno por Uno, que le permite sustraerse al caos del mundo. Es una experiencia donde se anuda las formas en que cada uno vive la pulsión en su fantasma, sumergido en el caos del mundo, la discordia de los discursos, el después de Babel en el que, para decirlo con Pascal, estamos embarcados, sin poder descansar, en un horizonte donde el caos no vendrá a armonizar este desorden. La sociedad de la ciencia nos ha alejado como nunca del rerum concordia discors de la doceava epístola de Horacio17. Nuestro caos contemporáneo y globalizado es el de la “destrucción creadora” tan querido por Schumpeter, que veía junto con Schopenhauer leyendo las Védas, la obra del Dios Siva. Hoy en día, en el movimiento el mundo caótico y el sufrimiento que este inflige, escucharíamos más la música de Sade. Nos mantenemos en un borde entre lo que hace el sistema globalizado del mundo y el llamado hacia “Otra-cosa, en tanto que todo puede ser interrogado a partir de la función del significante”18.
¿Cuáles son los derechos necesarios?
El debate sobre el ius soli (derecho de suelo) lanzado con tanta fuerza por Franco Lorenzoni y los aportes no menos nobles de Sarantis Thanopulos, nuestro colega de la SPI, plantean la pregunta de los derechos necesarios para tratar lo irreductible. ¿Esos derechos son ‘derechos ciudadanos’ o ‘derechos del hombre’? ¿La cuestión se plantea a nivel de la nación o a nivel de los derechos del hombre como tal? En todo caso desplaza los malentendidos y los reproches de no-escucha, para acomodarlos entre lo que las ONG tratan y la prudencia gubernamental, a veces mentirosa, a lo que Andrea Bellardinelli de Emergency ha hecho referencia.
El tema de los migrantes está a la vanguardia de la definición de derechos. Los migrantes son ángeles. Traen una palabra que viene directamente de Lejos, del Otro. Nos reenvían a lo más necesario. Algunos, como Giorgio Agamben, hacen de lo imposibilidad de tratar decentemente este tema la prueba del fin de la democracia parlamentaria liberal y su remplazo por el Estado de excepción permanente, el cual declara la privación de los derechos a quien ya no es ciudadano, sino de ninguna parte. Apoyándose en el Derecho romano, ve la actualización de la figura del excluido del homo sacer19. Jean-Claude Milner muestra, al contrario, cómo este tema del migrante, del que ya no es ciudadano, renueva la lectura de los derechos del hombre y del ciudadano20. En efecto, antes de interrogar sobre el poder y antes de declarar los derechos de los ciudadanos, la Revolución instituye los derechos del hombre como tal. Frente a los críticos que han denunciado la abstracción de ese hombre o como en la tradición marxista, su encarnación demasiado clara de los derechos ideales de la burguesía, J. Cl. Milner sostiene que estos derechos son perfectamente encarnados en el derecho del ser hablante, por su cualidad de ser hablante. “Los seres hablantes son cuerpos hablantes. Los seres hablantes son muchos porque tienen cuerpos”21. Sostiene también que esta reducción anuncia al ser hablante sexuado del freudismo, puesto en valor en la última enseñanza de Lacan con el nombre de parlêtre que tiene un cuerpo. “Bien reflexionado, el hombre de la Declaración anuncia el hombre / la mujer del freudismo: a diferencia del hombre de las religiones y de la filosofía, no se crea ni se deduce, nació, en ello consiste su real”22.
La objeción marxista de la abstracción de los derechos pierde consistencia frente a las situaciones de urgencia y de maltrato que se desarrollan. “Frente a los campamentos de refugiados, el lenguaje marxista es frívolo. ¿Los derechos comenzarían entonces con los excrementos y las secreciones? ¿Por qué no? hubiera preguntado Freud (…) Los derechos de los hombres /mujeres (…) comienzan cerca de la animalidad. A pesar de que las personas han sido privadas de sus méritos y desméritos, de sus acciones inocentes o culpables, sus obras en una palabra, lo que queda de sus derechos. Harapos, basura, tumba, la mayoría de religiones, de filosofías y de heroísmo denigran esta parte maldita”23.
Al final del Seminario XXIII, en su conferencia intitulada “Joyce el Síntoma”, Lacan sustituye a la ex-sistencia del sujeto del inconsciente el exilio de los cuerpos en la historia. Antonio Di Ciaccia abrió el Foro esta mañana con esta cita: “Sólo participan en la historia los deportados: porque el hombre tiene un cuerpo, es por el cuerpo que lo tenemos. Al revés del habeas corpus. Relean la historia: es todo lo que se lee de verdadero”24. Quisiera recapitular este Foro terminando con esa misma frase para que resuene diferente, después de nuestra jornada de trabajo.
Sigue, en efecto, no solamente una política de los derechos, sino una política del síntoma. La orientación en el síntoma permite proponer un modo de goce suficientemente fuera del cuerpo para no identificarse en un repliegue comunitario y narcisista. Es decir que apunta a un síntoma tal que no buscaría que su cuerpo se identifique con él. Un modo de civilización se deduce, que tendría como objetivo mantener ese fuera-del-cuerpo herético, índice de la elección de goce de cada sujeto.
Eric Laurent es psicoanalista, reside en París.
Presidente de la AMP (2006-2010). AME de la Escuela de la Causa Freudiana. Doctor del Tercer Ciclo de Psicoanálisis, Docente de la Sección Clínica del Departamento de Psicoanálisis de París VIII. Ha publicado más de 300 artículos y más de 13 libros, entre ellos: El reverso de la biopolítica (Grama, 2016), Ciudades analíticas (Tres Haces, 2004) y Lost in cognition (Diva, 2005).
* Intervención pronunciada en el Foro Europeo “El extranjero. Inquietud subjetiva y malestar social en el fenómeno de la inmigración en Europa” Roma, 24 de febrero 2018. Publicado en Lacan Cotidiano N° 771.
Notas bibliográficas:
1 Focchi M., « Due volti dello straniero », EuroFédération de Psychanalyse, 24 enero 2018.
2 Cf. Brousse M.-H., « L’étrange qui erre », EuroFédération de Psychanalyse, 31 enero 2018.
3 El film de Andrea Segre, L’Ordre des choses, salió en 2017.
4 Svolos Th., « Stranger in a Melting Pot », EuroFédération de Psychanalyse, 7 febrero 2018.
5 Sartre J.-P., Critique de la Raison dialectique, t. 1 « Théorie des ensembles pratiques » [1960], Gallimard, 1985, p. 536-37.
6 Cf. Arpin D., « Ahora odiamos abiertamente y sin vergüenza », EuroFédération de Psychanalyse, 2 febrero 2018.
7 Ourdan R., « Fronteras. El muro, respuestas a los miedos nuevos », Le Monde, 4-5 enero 2018.
8 Menghi C., « Soggetto, esilio, razza », EuroFédération de Psychanalyse, 25 enero o 2018.
9 Bennhold K., « Migration policy on trial », The New York Times, 19 enero 2018.
10 Attali J., Peyron B., « Diez a aciones para que Francia reciba dignamente a los exiliados », Le Monde, 7 enero 2018.
11 Gautheret J., « Brescia, modelo multicultural de la Península », Le Monde, 6 de enero 2018.
12 Gautheret J., « À Macerata, las heridas de Italia », Le Monde, 8 de enero 2018.
13 Fayet V., « Calais : la ceguera de Gérard Collomb lleva al caos », Le Monde, 7 de febrero 2018.
14 Stevens A., « El rechazo del exiliado pone lo íntimo en peligro », EuroFédération de Psychanalyse, 8 de febrero 2018.
15 La Sagna Ph., « El mercado secreto del exilio », EuroFédération de Psychanalyse, 24 de enero 2018.
16 Zenoni A., « Creare un’opinione », Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano, 30 de enero 2018.
17 Gordon I., Concordia discors. The Literary Encyclopedia, 26 janvier 2007, retomada el 22 de febrero 2018, disponible en internet https:// www.litencyc.com/php/stopics.php?rec=true&UID=1693. Vemos que antes de explora el lugar de la función de la pulsión de muerte en Freud, Lacan cita el pasaje de Juliette donde Sade cita a Horace.
18 Lacan J., Le Séminaire, livre VII, L’Éthique de la psychanalyse, Seuil, 1986, p. 251.
19 Agamben G., Homo sacer, Seuil, Paris, 2003.
20 Milner J.-Cl., Lire la Révolution, Verdier, 2017, p. 254.
21 Ibíd.
22 Ibíd., p. 263.
23 Ibíd., p. 261.
24 Lacan J., « Joyce le Symptôme », Autres écrits, Seuil, 2001, p. 568.