“…la necesidad de horizontes limitados…;
que enseña la reducción de perspectivas; por consiguiente,
en un cierto sentido, la estupidez como condición
de vida y de crecimiento”
Federico Nietzsche
¿Es posible erradicar la estupidez?
Siguiendo la cita podemos pensar que los horizontes cuando son limitados, producen una reducción de las perspectivas y por consiguiente la estupidez como condición de vida. Podríamos adjudicarlo a los dictámenes de los mercados, a las efímeras modas, a la homogenización de los gustos por lo otro, a la mecanización de las ideas, a la repetición de lo dado, a los dictámenes científicos, a la omnipresencia de las élites; a la juntura propia que produce la época trasluciéndose en la captura de un ánimo totalizador para el espíritu humano.
Los heraldos
Algunas personas tienen la posibilidad de formar síntomas. Cuando estos son puestos a trabajar en un análisis pueden tener la capacidad para erradicar la estupidez.
La lluvia mordaz que ofrece el mercado los pone a nuestros molestos síntomas a dormir, los fagocita con diferentes pastillas. Un mundo lleno de zombis donde la vida queda aplanada en las pantallas.
El termino heraldo es interesante ya que en la antigüedad eran mensajeros armados ¿Porque hacer de nuestros síntomas, los heraldos del porvenir y cuál es el camino para lograrlo? Una de las razones la podríamos adjudicar a que en ellos anida un mensaje a ser descifrado, aunque se torna difícil ponerlo a trabajar en la voracidad del “lo quiero ya”, todo querer conlleva un tiempo de desciframiento. Otra de las razones es que los síntomas poseen una cifra de goce, que puesta andar en un sendero en el que se le permita desplegarla para poder tratarla, se obtiene luego de un largo trayecto, la torsión que cambie su orientación, permitiéndole a cada uno significar a su modo el valor de su vida, lo que no tiene precio. Si la vida nos confronta con encrucijadas, no acumularlas como problemas, evita que se conviertan en un padecimiento, logrando esto mediante un saber hacer singular que produzca la subversión hacia perspectivas de futuro.
Los síntomas como nuestros heraldos del porvenir, son valientes. Su fuerza se la damos al creer en ellos, dicho de otro modo, que pueden decir algo. Una mujer es un síntoma.
De ciudades y faunas
La encerrona del neoliberalismo, pone a las ciudades ya desbastadas al acecho del nacionalismo de extrema derecha, con fauces bien marcadas hacia lo migrante, lo extranjero como centro del blanco, donde los muros insisten.
Las propuestas políticas alternativas de los partidos de centroizquierda pretenden hacer resurgir un estado con una figura más prevalente.
En las civilizaciones ante la desregulación del mercado laboral y el achicamiento de los programas sociales, con la creciente desigual, debida en parte a una concentración cada vez mayor del poder en los mercados cooperativos, se va produciendo la caída del poder de negociación de los trabajadores, con su posible sustitución en relación a los avances en el campo de la robótica y la inteligencia artificial.
La formulación de políticas con una mirada más humanitaria, puede hacer resurgir un estado que retome un papel proteccionista ante los intereses de los monopolios capitalistas. Imaginemos un país que se recrea en un hermoso lugar, de tal manera que se pueden ver ciudadanos que tienen garantizados los requisitos básicos, que incluyen seguridad económica, acceso al trabajo y un salario digno, atención médica y vivienda adecuada, un retiro seguro y una educación de calidad para sus hijos. Donde la fauna quede limitada.
De velos y creencias
En cuanto las creencias más arraigadas son de a poco sepultadas, por el escepticismo de la época, es donde más hay que sostener la palabra. Donde la verdad del decir está implicada, los velos abrazan a los cuerpos, produciendo nuevas perspectivas.
Mover las fichas para que surjan diferentes lecturas genera espacio. Abrirse a una dimensión de la verdad como variable.
A pesar de estar asediados permanentemente por la lógica del mercado que siempre pide más. ¿Cómo armar una lectura que esté al servicio de la subjetividad, la política, la historia y la memoria? Tal vez un sesgo Po-ético permita modular una verdad que adquiera la variabilidad en la cual un sentido producido por la metáfora o deslizado por la metonimia, repercuta en otra función que recorte un vacío que anuncia un alivio en el peso de cualquier identificación. Lacan ubica en su última enseñanza los puntos suspensivos del síntoma …
Fedra Cavanna es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Miembro de la AMP y de la EOL, autora del libro Alas para un nuevo amor.