Reseña Primera Jornada Zadig Argentina

El día sábado 19 de mayo se llevó a cabo la Primera Jornada Zadig Argentina. Con la participación de los cuatro nudos que la integran y presidida por Eric Laurent. Dos mesas organizadas con la presentación de cuatros trabajos abrió la partida de lo que esperamos una serie de ellas.

A continuación relataremos las resonancias que nos dejaron los trabajos presentados.

 Mesa 1: CUANDO LOS DESEOS SE VUELVEN DERECHOS. PRESENTACIÓN DE LA MESA A CARGO DE HILDA VITTAR.

MÓNICA TORRES, en su texto: “Me too, moi non plus: los nuevos feminismos” plantea que, mientras la solución lacaniana no es segregativa y las fórmulas de la sexuación del lado femenino constituyen un conjunto inconsistente e incompleto, los movimientos feministas relacionados con el marxismo en los 70’ se han transformado; luego de la feminización del mundo donde predomina el conjunto abierto sobre el universal masculino, con la teoría de género, la cultura queer emparentada al ‘Hay de lo Uno’ y el feminismo como nueva forma del individualismo en el escenario neoliberal, los nuevos feminismos hacen de las mujeres un conjunto cerrado. ¿Se ubican del lado masculino de las fórmulas de sexuación? ¿Tenemos ahora dos conjuntos cerrados y separados? Eric Laurent preguntará, entonces, si hablar de los feminismos en plural es suficiente para dejar de lado la crítica al “ismo”, señalando la distancia del horizonte lacaniano del ‘una por una’ con respecto a todos los ‘universal-ismos’.

Por su parte, LITO MATUSEVICH, en su texto “Aporte para una política del sinthome”   nos señala que si bien hay una relación de la política con la vida, hay también una fractura entre la vida y la lengua, entre el viviente y el hablante. Una fractura imposible de superar y que explica el modo en que el cuerpo entra en los discursos y se separa del cuerpo vivo. En el siglo XXI vemos como los discursos de la religión, las tecno-ciencias y el capitalismo producen cuerpos desmembrados y recortados por el mercado. Si El psicoanálisis es, concluye ‘un sesgo practico para sentirse mejor’ ‘nos permitiría llevar adelante una política que permita poner un pie-solo uno- por fuera del malestar en la cultura´. Eric Laurent  retoma en su comentario lo que señala como ‘el misterio del lazo entre cuerpo e inconsciente. Cuerpo que siguiendo a Lacan ‘está en el mundo (lo que lo diferencia de la fenomenología M Ponty), en tanto estoy bajo esa mirada, separado del Otro’. Como también un cuerpo traumatizado por esa mirada externa que viene a marcar ese cuerpo, como superficie de inscripción de ese goce.

En “Acerca de la vida” la pugna actual en el debate por ley de interrupción voluntaria del embarazo, es lo que inspira al trabajo de MATÍAS MECHTRI QUINTANS, quien señala que no se tiene en cuenta el lugar del goce y su inserción en el registro del derecho. Se trata, para el psicoanálisis, de ‘un cuerpo que goza sobre el fondo de un organismo que vive’. El debate pone en evidencia la reducción del cuerpo a la acción de sus órganos; y Mechtri recuerda una indicación de Lacan en RSI: ‘No va de suyo que un cuerpo sea viviente, lo que mejor atestigua de que lo sea es esa debilidad mental que no está dada a todos los cuerpos. La debilidad mental radica en que cada parlêtre reducido a su cuerpo habita ese universo que no es otra cosa que su inmundo’. Eric Laurent destaca la lucha de Lacan, de no aceptar la identificación cuerpo-vida, cuando dice que no todos los cuerpos tienen la debilidad mental, es decir, no todos los cuerpos hablan. Una debilidad mental es una falla fundamental que implica necesariamente, para Lacan, el Otro y el goce. No hay ninguna vida que no implique la pregunta por el goce. No hay vida natural, en su lugar hay la pregunta por el goce, una por una.

En el texto, “Las mujeres y el deseo de no”, SILVIA SALMAN sitúa las mutaciones de orden social, jurídico y laborales que hacen a cada una de las mujeres ‘una’, acercándolas a los hombres en nombre de la igualdad y ubicando las paradojas del sujeto de derecho cuando el discurso jurídico se interpone en la relación entre los sexos para problematizar el deseo. El debate en Argentina sobre la despenalización y legalización del aborto sostiene lo generalizable del derecho a decidir sobre el propio cuerpo, pero también se trata de un ‘deseo de no’: ese no querer, un rechazo que introduce la dimensión de un real. Para los cuerpos hablantes no se trata del cuerpo del liberalismo donde tener un cuerpo es: lo tengo y me pertenece. La dimensión jurídica que promueve el capitalismo transforma al cuerpo en un tener de orden legal, donde éste deviene un objeto político. Por el contrario, el acento que pone Lacan en el tener el cuerpo agrega una dimensión que escapa a cualquier reglamentación distributiva ya que lo hace sede de un goce incomparable e incompartible. Entre lo íntimo del goce y lo privado del derecho, el psicoanálisis se dirige a ese deseo agazapado para acoger la ‘revuelta del deseo’; la revuelta es un acontecimiento íntimo que elaborada con otros puede transformarse en un acontecimiento público y devenir una causa política. Eric Laurent subrayará en el NO el poder de una fuerza más fundamental que el ‘sí’ que pone en cuestión toda formulación positiva que podría tomar la forma de mandamiento o de lista de demandas razonables de la vida. El primer rechazo, Ausstossung aus dem Ich, es el primer gesto por el cual se contrapone un yo. Marguerite Duras definió a la posición femenina como ‘enfermedad del no’; enfermedad del deseo, las mujeres tienen una afinidad con el no. Si para Freud la precariedad de la posición femenina era el temor a la pérdida del amor, de esta dependencia del Otro – que no es la posición del célibe aristotélico en su autarquía- Lacan hizo la fuerza de la posición femenina: articulada al Otro, tiene una vinculación más estrecha con el NO.  Este NO, una por una, remite al primer rechazo que articula de manera real al sujeto con este Otro al que a veces hay que decir un NO.

 

Mesa 2: UN ATEÍSMO VIABLE. Presentación de la mesa a cargo de Osvaldo Delgado

ANA MARÍA CAREAGA, con “En el nombre del Padre” sitúa el estado público de declaraciones de hijos e hijas de genocidas, agrupados en un colectivo que se nombra de ese modo y como uno de los efectos de la reacción popular al 2×1.Diversos testimonios de ex detenidos desaparecidos dan cuenta del goce oscuro que animaba a sus verdugos, como aquel que llevó de visita a su hijita de seis años a la celda para presentársela a sus víctimas. Así, sólo ellos pueden dar cuenta del mal destilado por estos personajes oscuros en el ámbito familiar.​Los ex-hijos e hijas encontraron un modo de responder a lo ignominioso de portar esos apellidos. En primer lugar el cambio de apellido y en un segundo tiempo el colectivo que los nombra. De ese modo el genocida queda destituido de su función paterna que no se reduce a donar un nombre sino también a adoptar amorosamente a ese hijo, sostiene la autora. Entonces, desafiliarse y volver a afiliarse a un linaje es un modo de tramitar lo traumático. Careaga nombra a ese acto ‘desnombrarse’, acto reparatorio, que no borra lo traumático, funciona como una invención singular que alivia, repara lo irreparable y perfora la consistencia del terror. Las consecuencias de la última dictadura son tomadas por Laurent como una ocasión para interrogar desde el psicoanálisis lo que sucede en el campo político. El acto de los hijos e hijas de genocidas de ‘desnombrarse’ y afiliarse a otro apellido, sea por la vía de tomar uno de la cadena generacional, sea por invención de un nombre, nos enseña la tensión entre función y destitución de la función paterna, como invención singular frente a padres que no estuvieron a la altura de su función. En ese sentido, estos casos enseñan que no responder a la función, como señalan los testimonios, habilitan a los hijos a la destitución del progenitor. Son estos los nuevos debates a sostener en las próximas décadas sobre estas paradojas de la parentalidad.

LEONARDO GOROSTIZA propone la vía irónica como uno de los modos posibles en que puede tomar forma el ejercicio de ‘un ateísmo viable’, y como un modo de incidir con el psicoanálisis en la política. “Credo quia absurdum”, ‘creo porque es absurdo’ es el título de su trabajo, que nos lleva de la lectura freudiana de los fenómenos de masas explicados mediante la identificación o el trauma, hacia los pasos que da Lacan refiriéndose a la creencia en el Padre como defensa ante el trauma de la ausencia de proporción sexual, señalando que así se revela una grieta intrínseca en el goce que no depende de ninguna prohibición. Eric Laurent comenta la transformación del Padre, propuesta por Lacan, del Padre-Dios universal al Padre modelo de la función, caso por caso. ‘El Padre (lacaniano) no es real pero toca a lo real’.  Si tenemos como guía lo que toca a lo real, entonces tenemos la posibilidad de no contradecirnos todo el tiempo. Nos recomienda que más vale soportar efectivamente que un significante que se separa del Padre, pueda servir, entonces, para designar muchas cosas.

En el trabajo presentado por LUIS TUDANCA, llamado ‘”La democracia como síntoma – los síntomas de la democracia y sus efectos de segregación” subraya a la democracia como ‘pérdida e imposible’. Si la política del psicoanálisis es la política del síntoma, interpretar, es la herramienta con la que contamos como psicoanalistas, o sea saber leer los síntomas, ahora en plural, de la democracia pero con cierto medio-decir .Mientras que  los síntomas de la democracia muestran a la vez que ocultan, los cuerpos segregados y las dificultades cada vez mayores en el sostenimiento de los lazos sociales. Ubicando allí el malestar en la cultura.   Señala lo imposible de la democracia. La política del síntoma quiere decir que no hay más remedio que interpretar. Interpretar esa hiancia de la Democracia Definiendo a la misma,  Eric Laurent según Lacan, ‘como un proceso sin fin y sin significante amo’, es decir un lugar vacío. Y si no hay significante amo, un individuo en tanto que individuo no tiene discurso para hacer lazo social. En tanto solo los sujetos pueden articularse a un discurso. De allí el pasaje de la ‘sociedad de la Angustia a la sociedad del miedo’.

CAROLINA AIASSA, en su texto “Todo el mundo es religioso” sitúa la función de la paradoja como modo de elidir maniqueísmos abriendo una brecha en las identificaciones y las creencias. Un modo de medio decir la verdad. La referencia de Lacan es hacia un ‘ateísmo viable’ para ir más allá de lo que enuncia no tan irónicamente ‘Todo el mundo es religioso, incluso los ateos’. Fundamentalismos, algunos feminismos, dataísmo, modos de la religión y las creencias en el Siglo XXI, modos de ocupar el espacio vacío que deja la vacancia del Ideal y el Nombre del Padre. El empuje es al goce, lo que activa fanatismos, segregación, lógicas ‘amigo vs enemigo’. Las tecno-ciencias, la evaluación y la cifra como modos de dejar afuera lo imposible. El universo algorítmico de Y. N. Harari: un todo totalizador que eclipsa lo singular y la religión un aparato productor de sentido. El análisis es la vía señalada por Lacan y seguida por J.-A. Miller hacia un ateo que no se contradiga todo el tiempo.​

Eric Laurent toma la fórmula del ateísmo y destaca la forma particular de las nuevas formas de inconsistencia del sujeto de la civilización de la ciencia. Harari se refiere al dataísmo como la religión de Silicon Valley. Esta es una de las versiones de ‘la inconsistencia del sujeto de la civilización’ de la ciencia. Esto confirma que es muy difícil alcanzar un ateísmo viable como propone Lacan. Para evitar la contradicción a la que refiere Lacan, es necesario remitirse a lo real del goce en juego y eso es otra cosa que la creencia, distinguir real de verdad mentirosa, desde la última enseñanza de Lacan. Esta perspectiva nos resulta útil para dilucidar los síntomas que presenta la civilización de la ciencia.

Y así, tal como lo señaló Eric Laurent, abriéndonos a más preguntas y nuevos enigmas se tratará de seguir interrogando ‘los acontecimientos de la política con los instrumentos del discurso psicoanalítico’. Entonces –concluyó– hasta Zagig 2.

 

*Reseña realizada por: Catalina Bordón, Carolina Dagnino, Natalia Paladino y Julio Riveros.

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