“Somos plantas – nos guste o no admitirlo –
que deben salir con los raises de la tierra
para poder florecer en el éter y dar fruto”
Peter Hebel
El cuerpo de la ultimísima enseñanza de Lacan es absolutamente diferente al de la neurociencia.
Para poder demostrarlo, comenzaré haciendo un desarrollo de cómo fue pensado por Lacan a lo largo de su enseñanza.
En el estadio del espejo, hay dos diferentes formas de abordar el cuerpo, que preparan dos formas diferentes de pensar el goce y el cuerpo como luego veremos.
La primera es un mecanismo libidinal, que se da en el momento que el niño ve en el espejo la imagen del otro y descubre que él puede tener uno; imitando la postura del otro.
Momento de la “erlebnis (vivencia) y de la sonrisa iluminante”, es el goce que se muestra.
La segunda, es el de la identificación con el otro, constitutivo del cuerpo especular, que pasa de la insuficiencia a la anticipación.
No cabe duda que Lacan, en el comienzo de su enseñanza, puso el acento en el segundo momento.
Dado el carácter inestable de la identificación con el otro, recurre a lo simbólico, al ideal del yo, para estabilizar la imagen corporal. Esto se puede leer en su famoso esquema óptico.
Hay una metamorfosis del ideal del yo, cuando Lacan en el seminario de la identificación, toma el rasgo unario de Freud, que se convierte en el significante que representa al sujeto para otro significante.
Definir el sujeto como lo representado (es también identificado) por un significante es el paso necesario para inventar el objeto a, como el resto de la operación de constitución del sujeto.
Entonces, ¿qué del goce?
Es la que nos permitirá demostrar: que en tanto la primera enseñanza de Lacan parte de la primacía de lo simbólico, el goce esta mortificado, y es por eso que el cuerpo de la neurociencia es el mismo que el nuestro.
Hay coherencia entre Galileo, la naturaleza esta inscripta en caracteres matemáticos, y Hegel que, en el prefacio a la Fenomenología del espíritu, declara querer hacer una ciencia de lo real; escribió: lo real es racional, y lo racional es real.
Como dijo Miller en Río de Janeiro, época en que Lacan soñaba con el matema. Cosa que compartía con la ciencia.
Lacan en Radiofonía escribe: “el cuerpo tomado en sentido ingenuo, es decir aquel cuyo ser que en él se sostiene no sabe que es el lenguaje que se lo discierne, hasta el punto que no se constituiría si no pudiera habla”.
Mas adelante escribe: “…para el cuerpo, es secundario que este muerto o vivo”; “… el cuerpo que habita la palabra, que el lenguaje cadaveriza.”
Lacan concluye que en las tumbas hay un cuerpo y los objetos con los que gozo.
No podría ser así si no hubiese una relación entre palabra y lenguaje.
Es por la negativización que el lenguaje opera sobre el cuerpo, y que lo convierte en un incorporal, según Lacan.
Esto lo lleva a escribir en el seminario 20, clase “Del goce”: “El hábito ama al monje, por eso no son más que uno. Dicho de otra manera, lo que hay bajo el habito y que llamamos cuerpo, quizás no es más que ese resto que llamo objeto a. Lo que hace que la imagen se mantenga es un resto.”
El objeto es un semblate más, y el cuerpo queda reducido al plus de goce, efecto de discurso.
Sartre en El ser y la nada, en el capitulo II, “El cuerpo”, escribió que el cuerpo pensado por la fisiología y la anatomía y los aparatos con que se lo investigan, no es el mío; “Ahora bien, estas dificultades provienen de que intento unir mi conciencia., no mi cuerpo, sino al cuerpo de los otros.”
Vemos como para Sartre hay dos dimensiones del cuerpo el propio y el otro. Continúa diciendo que, aunque la medicina me muestre que tengo órganos, que los pueda ver en una radiografía, agrego en una resonancia magnética será siempre un cuerpo otro.
El cuerpo en tanto simbólico-imaginario se nos presenta siempre como otro, como el de la identificación.
Está constituido por la negativización, que es efecto de la palabra y el lenguaje y de la letra sobre el cuerpo, y la ciencia no se escapa de producir estos efectos.
La resonancia magnética y la teoría de los neuro transmisores les hizo creer a los neurólogos que podrían descifrar los procesos cognitivos.
Es por eso que se propusieron como terapias cognitivas y como dice Lacan no que sean malas, sino que hacen daño.
Es por lo ante dicho que Lacan en el “Momento de concluir” dijo: “La ciencia está ligada a lo que se llama especialmente «pulsión de muerte».”
Así como el psicoanálisis necesita ir contra sí mismo, en tanto busca lo singular, para el cognitivismo le es imposible porque su sustrato es la ciencia que solo puede ser de lo universal.
Reconstruyamos los pasos necesarios para encontrar el cuerpo propio, y eso fue posible a que Lacan en el Seminario 23 encontró que lo real es sin ley.
En la primera enseñanza de Lacan no hay origen del leguaje.
En el Seminario Aun él descubre que lalengua es anterior al lenguaje y este es solo elucubración (termino despectivo en francés) de lalengua.
Inventa para lalengua la linguistería.
Lalengua por solo estar constituida por los sonidos de la lengua materna escapa al efecto mortificante del lenguaje.
También en el Seminario 20 escribió si no hay relación sexual, es necesario saber para qué sirve el goce del cuerpo que no es sexual.
Con el goce fálico solo llegamos a la no relación sexual.
Podemos hacernos la pregunta por el goce del cuerpo.
No es un goce que falta en tanto es negativizado por el significante del lenguaje.
Es un goce que hay, y es congruente con la definición de pulsión como eco en el cuerpo, lo que lo relaciona con lalengua.
En la conferencia “El inconsciente y el cuerpo hablante” Jaques A. Miller, dijo: “…el cuerpo cambia de registro como cuerpo hablante, ¿Qué es el cuerpo hablante?, es un misterio dijo un día Lacan. Eso dicho de Lacan merece más nuestra atención cuanto que misterio no es matema, es incluso lo opuesto”.
Y sigue situando en Descartes una tercera sustancia corporal, lo misterioso es su relación con la res cogitan.
Husserl en Las meditaciones cartesianas, más exactamente en la quinta meditación, intenta salir de que su fenomenología es solipsista, para ello se pregunta por lo propio, para poder alcanzar lo otro.
Lo propio es meinen Leib, mi carne, el cuerpo vivo.
Ya no es indiferente si el cuerpo esta vivo o muerto puesto que si partimos del goce del cuerpo este debe estar vivo, los muertos no gozan.
El acontecimiento entre cuerpo vivo y lalengua es el sinthome, que a diferencia del síntoma que conmemora una pérdida, es lo que llamamos repetición; el sinthome itera un goce siempre el mismo.
La idea de iteración traída por Miller al psicoanálisis, abre el camino para abordar el goce bajo la forma de la adicción, que caracteriza al siglo XXI.
La clínica muestra el fracaso del saber en relación a los síntomas de la época, incluso del saber inconsciente.
El ultimísimo Lacan y la enseñanza actual de Miller, muestran que, así como Descartes cambió el saber de Dios por el conocimiento del hombre, ellos muestran el fracaso del saber y construyen un saber hacer con…
Única forma de salir del sufrimiento actual.
Heidegger en el texto La Serenidad escribió: “Cuando se despierte en nosotros la Serenidad para con las cosas y la apertura al misterio, entonces podremos esperar llegar a un camino que conduzca a un nuevo suelo y fundamento. En este fundamento la creación de obras duraderas podría echar nuevas raíces.
Así, de una manera cambiada y en una época modificada, podría nuevamente ser verdad lo que dice.”
Agreguemos ese nuevo decir seguirá el camino de lo poético que transgrede las leyes del lenguaje como lo presagia Lacan, y lo demanda Miller, un Esfuerzo de poesía.
Saber hacer con el misterio del goce real, del cuerpo y lalengua, es lo que un psicoanálisis nos propone y así podremos aceptar o rechazar las cosas que el capitalismo y la tecnociencia nos ofrecen.
Eso sería poder curarnos del Otro de la época, del sinthome nuca podremos curarnos.
El camino que transitamos nos permite afirmar que el cuerpo de la neurociencia solo cuenta con un cuerpo cadaverizado, en cambio para el psicoanálisis el cuerpo que goza esta necesariamente vivo.
El goce del cuerpo es real, no es predicable ni medible no es transcendente, es lo que es, para la neurociencia todo debe ser cuantificable, predicable y medible.
La neurociencia es coherente con la medicina, pero cuando se convierte en explicación última de las terapias cognitivas, reduce al hombre a solo ser una neurona y sus neurotransmisores: pulsión de muerte.
La ciencia está ligada a lo que se llama especialmente «pulsión de muerte». Es un hecho de que la vida continúa gracias al hecho la reproducción ligada al fantasma.
José Matusevich es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Miembro AME de la EOL Y la AMP.