Freud y el período de entreguerras
Freud escribe durante el período de entre guerras mundiales, algunos textos que fueron claves en el desarrollo de toda su obra. Los textos que se refieren a la guerra y a los fenómenos de masas están íntimamente relacionados con el contexto de producción. Particularmente El por qué la guerra está escrito en 1932, año muy cercano al de la caída de la bolsa de Wall Street, por lo que se desarrollaba la primera gran crisis del capitalismo. Esta crisis mundial trajo efectos sociales y económicos pero también influyó en la teoría ya que se puede observar un cambio en la posición del autor. Antes se veía un Freud más optimista que planteaba la posibilidad de hacer consciente lo inconsciente mientras que en este momento ubica un ello pulsional resistente a la cura.
Cuando Freud se pregunta el por el por qué la guerra en su respuesta a Einstein, ubica dos elementos para mantener cohesionada una comunidad: la compulsión de la violencia y las ligazones de sentimientos, las identificaciones entre sus miembros con importantes relaciones de comunidad. Da cuenta de la pulsión de odiar y aniquilar a partir de la pulsión de muerte, que será canalizada a través de la masa, hay sentimientos comunes sostenidos en la identificación entre sus integrantes. En su texto Psicología de las Masas, da cuenta de la formación libidinosa de esta que se da a partir de que el conductor se encuentra en el lugar el ideal del yo y a consecuencia de ello se han identificado entre los integrantes. El neurótico se encuentra excluido de ella y la sustituye con el síntoma. Entonces dos modalidades de lazo social, la masa donde sus miembros pueden sentir o actuar de manera diferente a como lo harían de forma individual. Por otro lado el lazo neurótico que con su síntoma sustituye su exclusión de la masa.
A partir de estas consideraciones vemos al psicoanálisis con diferentes respuestas, a comienzos del siglo XX crea su teoría y el concepto de inconsciente, y la cura consistía en revelar las determinaciones inconscientes. Al finalizar su obra, responde a los fenómenos sociales de la época con los conceptos ya vistos más arriba, que dan una salida a la masa por el lado del síntoma neurótico.
Respecto del padecimiento subjetivo, agrega conceptos tales como la pulsión de muerte en relación a la compulsión a la repetición y la segunda tópica, con la resistencia del ello y del superyó que complejizan la concepción de la cura.
Lacan y el surgimiento del neoliberalismo
En los años ’70, junto con la crisis del Petróleo y la devaluación del dólar, el capitalismo a nivel mundial sufre una nueva crisis, en el que el modelo económico del Estado de Bienestar cae, dando lugar a uno nuevo: el neoliberalismo. Este momento de recesión se caracteriza por déficit y desempleo masivo. Nuevamente el contexto social tiene gran influencia en la producción teórica, en este caso reflejado en los textos de Lacan.
En “La Conferencia de Milán” de 1972 propone el discurso capitalista además de los otros cuatro (del Amo, histérico, universitario y analítico) y plantea que el mismo está en crisis. En este discurso trastoca el discurso del Amo invirtiendo al sujeto barrado y al S1. El discurso del amo pretende que todo ande, que no haya fallas, dejando bajo la barra al sujeto y al objeto. Por otra parte Lacan dice que lo real es aquello que se pone en cruz para que la cosa no marche y por lo tanto es lo que ese discurso se propone evitar. Pero invirtiendo las letras de la primer parte del matema, dejando en el lugar de la causa al sujeto barrado podemos observar algunas consecuencias tales como la declinación de los ideales y la caída del padre en lo que respecta a su función. El lazo social queda fragmentado a partir de la crisis de dicho discurso. En esa misma Conferencia dice que este discurso es locamente astuto; destinado a estallar y marcha demasiado rápido tanto es así que se consuma y se consume.
Entonces, a partir de esta crisis, en el mundo se desarrolla como modelo socioeconómico el neoliberalismo, que con diferentes formas, sigue presente en nuestros días y particularmente en esta época, con gran fuerza. El discurso capitalista de los años ’70 que no hace lazo social, ¿ha estallado ya? Con su consumación se han ido modificando las respuestas de los sujetos; podemos observar cada vez más manifestaciones del odio en su estado puro ante el encuentro con lo Otro, lo hétero.
Así como Lacan se pregunta en el Seminario 24 dónde fueron a parar las histéricas de antaño también podemos interrogarnos por el destino de los fenómenos de masa, sin la figura aglutinante del líder, en tanto no opera el Ideal. Si bien hay respuestas similares, se pueden situar algunas diferencias en la época en tanto las aglomeraciones no hacen masa. Lacan en su Seminario Aún plantea que todo amor es odioenamoramiento, efectivamente no hay amor sin odio, pero ¿es válida la afirmación contraria?
Algunos efectos producto de la declinación del Padre y de los líderes de masa se pueden observar en lazos sociales diferentes que tienden al aislamiento, pregnancia de la imagen, nuevas temporalidades propios de la era digital, pretensión de éxito a nivel individual sostenido en la meritocracia. Byung-Chul Han, filósofo coreano, toma a Le Bon en su texto En el Enjambre afirmando que las masas son destructoras de la cultura y que hoy nos encontramos en una nueva crisis, que denomina “la crisis digital”: a partir de un enjambre que “no conforma ninguna masa porque no es inherente a ninguna alma… que sería congregadora y unificante, consta de individuos aislados. La masa muestra propiedades más allá de los individuos, está estructurada de manera distinta. Los individuos del enjambre digital no constituyen un nosotros; no es coherente en sí, no se manifiesta en una voz y es percibido como ruido”.
Lacan desde su Seminario De un Otro al otro ubica un giro en su enseñanza, alejándose del estructuralismo y pensando a la esencia del psicoanálisis como un discurso sin palabras.
Al plantear que no hay universo de discurso, vetando al universal se opone a cualquier tipo de biopolítica, si esta pretende controlar los cuerpos y nombrar las nuevas categorías de padecimientos como síndromes.
En este mismo seminario refiere que para la Ciencia antigua existía una conjunción entre saber y poder, y a partir de Freud y la ubicación de la singularidad de los síntomas, se puede dar cuenta de una disyunción entre saber y poder. Separando a ambos se puede abordar el sufrimiento de los seres parlantes con otras herramientas que las propuestas por la Ciencia que va en consonancia con el avance neoliberal.
Para el discurso capitalista la comunidad estará integrada por una sumatoria de individuos aislados, en cambio el psicoanálisis al decir de E. Laurent en su texto El psicoanálisis, reverso de la biopolítica, plantea que el cuerpo es socializado y no es individual, en tanto se constituye de manera trans-individual, en relación a otros.
Y para finalizar tomando la idea de Spinoza, de no se sabe lo que puede un cuerpo, que su aumento de potencia va a depender de las afecciones y afectos que reciba, el psicoanálisis será una respuesta posible frente a la disminución de potencia que reciben los cuerpos con los imperativos de la época actual.
Conclusiones
¿Por qué a lo largo del tiempo el psicoanálisis ha sido y continúa siendo una respuesta posible para sentirse mejor?
A diferencia de las primeras épocas en que surgió el psicoanálisis, actualmente encontramos un contexto muy distinto en donde llevamos a cabo nuestra práctica. Por un lado, propios del neoliberalismo la importancia del predominio de la imagen. Por otra parte, actualmente se encuentran fenómenos de odio no enlazados al amor que traen como efecto la destrucción de aquello distinto presente en el Otro sin el predominio del Ideal encarnado en el líder.
Sin embargo, hay algo inalterable: el síntoma, lo singular de los sujetos, los tipos clínicos se mantienen. Puede cambiar las formas y los formatos de los abordajes pero no en sus conceptos estructurales y fundamentales que guían la conducción de la cura. A diferencia de la ciencia respecto de este tipo de sufrimientos, el psicoanálisis con la posibilidad de la palabra reanuda los lazos sociales.
Si el discurso capitalista forcluye las cosas del amor y se pueden observar manifestaciones muy crueles frente a la diferencia, manifestaciones de odio sin censura alguna el psicoanálisis podrá introducir cierto aireo restableciendo el lazo singular de los sujetos con su decir.
Julia Eisbroch es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Jefa de Trabajos Prácticos de la Catedra II de Psicopatología, UBA. Supervisora y disertante en cursos del Centro de Salud Mental N° 1, ex miembro de Enlace Clínico.
Bibliografía
Lacan, J., Conferencia de Milán, 1972, Inédito.
Lacan, J., El Seminario 20, Aun, Editorial Paidós, 1998.
Lacan, J., El Seminario 24, Inédito.
Lacan, J., “La Tercera”, Intervenciones y Textos 2, Manantial, Ed. 1999.
Freud, S., “Por qué la guerra”, (1933-1932), Ed. Amorrortu , Libro XXII, 1986
Freud, S., “Psicología de las masas y análisis del yo”, (1921) Amorrortu, Libro XVIII, 1986
Byung-Chul Han, En el enjambre, Editorial Herder, Barcelona, 2014.
Lacan, J., El Seminario, De un Otro al otro, Editorial Paidós, 2011.
Laurent, E., El reverso de la Biopolitica, Ed. Grama, 2016