Leo que el guionista del film, pasando por Roma, quedó impresionado por una imagen de TV que mostraba algunas escenas de cordial convivencia entre Papa Francisco y Joseph Ratzinger el Papa Emérito. Es desde esa imagen fija que toma cuerpo la trama de la historia que se nos narra desde la mirada de Fernando Meirelles, con la excepcional actuación de los actores que interpretan ambos personajes. Marca de estilo del director brasileño es entrar en el pulso de lo que pasa. El detalle que en el revés de la trama escribe: referido a hechos verdaderos, nos pone ya en la pista del semblante. Ceci n’est pas une pipe, escribía Magritte aprovechando el recurso al significante, esa sustancia del discurso rigurosamente dilucidada por Lacan1.
Ambientada algunos meses antes de la famosa renuncia al pontificado, el acto inesperado, pero no imprevisto, de Benedicto XVI en febrero del 2013. Un mes después será convocado el Cónclave que llevará Bergoglio al trono de San Pietro. Entre estos dos hechos la construcción de la trama.
Anthony Hopkins en el rol de Benedicto XVI y Jonathan Pryce en el de cardenal Bergoglio, excepcionales en sus interpretaciones, dan cuerpo a un encuentro de posiciones y más: la tensión ortodoxia versus herejía es la cuerda que suena continuamente2. Una suerte de duelo entre bambalinas, cuyo ritmo no teme el eco lejano de la comedia3. Un modo andante que en una suerte de esgrima hace emerger lo que resiste. El espectador/lector va a estar ahí aún cuando la historia lo conduzca a los confines del relato, en el particular de cada uno de los personajes, custodiado por la angustia.
De entrada una toma de posición, se nos traza un arco que parte de la piedra angular de una iglesia en el corazón de la más populosa villa miseria expandida en los márgenes de Buenos Aires. Del otro lado, vía una cita del film de Nanni Moretti4, fechado diez años atrás, aterrizamos con el zoom en las salas afelpadas de los palacios apostólicos, en el Vaticano. Estamos en el Cónclave que sigue a la muerte de Giovanni Paolo II, flota en el aire el rechazo a asumir la herencia del trono de Pietro. No es metáfora, es el lugar del Uno. Inequívoco el pathos que gravita sobre el hombre que lleva este peso y que se hace insoportable, en juego un saber que se dice a medias, una danza de equívocos que bordea lo indecible, hasta que se susurra al oído al momento de concluir. Es un fotograma estupendo, el del gran secreto. Como un velo al Uno-tutto-solo, dicho con Lacan y parafraseando la declinación elegida en el último curso por Jacques-Alain Miller5. Bien se percibe el eco en los “toques” que cruzan estos dos hombres de Iglesia y de altísimo espesor “- lo más difícil es escuchar la voz de Dios comenta P. Ratzinger – ¿También para un papa? – Bergoglio, ironizando, – Diría que especialmente para un papa”, es la respuesta.
Henos al punto que Meirelles apunta, lo bordea sin entrar, la posición de los candidatos a ocupar la Cátedra parece advertida del “no hay”6. El cuadro evoca la nota expresión de Lacan según la cual los únicos posibles ateos están en el Vaticano7.
Al mismo tiempo va a darnos indicios de otra línea que le interesa, más radicada en el discurso. Dos voces se recortan en el murmullo que acompaña el Cónclave. La primera: “hacer de papa es como hacer el mártir” (atribuido a Ratzinger, cuya indicación a sus propios seguidores fue la de orientar el voto al Cardenal Bergoglio). La segunda: “[…] característica de un buen jefe es no querer ser el jefe” (atribuida a alguien cercano a Bergoglio citando Platón).
Otra narración, en efecto, se despliega tras la cortina del Vatileak, el conflicto de poder que interesa, especialmente y no sólo el continente americano, el aumento exponencial del fundamentalismo evangélico, secundado por su complemento: el integralismo católico. Al servicio de una “Nueva tiranía”, título de la Conferencia de Bergoglio que Meirelles inserta y que atañe en el 1998 la escalada global del neoliberalismo8.
Mientras tanto, una serie de flash back rodados en Argentina, una suerte de film en el film, hilvana las posiciones asumidas por la Iglesia durante los totalitarismos programados en los golpes militares y en particular, el infligido a la Argentina.
Mientras prosigue el diálogo, en oposición siempre dialéctica a propósito de temas candentes a resolver (comenzando por los efectos del relativismo occidental)9. A ritmo sostenido y escandido por rectificaciones de las posiciones tan distinguibles cuanto escasamente dogmáticas. Se siente próximo el momento de concluir, será el segundo match, en la sala de las lágrimas10 exactamente atrás, apenas superada la Capilla Sixtina. Uno acepta el peso, el otro acepta permanecer a condición de ser de ahí en más “silencio encarnado”11. Los enunciados de uno resuenan en el otro, el contexto decide el sentido, no falta una amable ironía12. Las condiciones alcanzadas hacen inminente la responsabilidad del acto. De espaldas al ceremonial se ordena una pizza al taglio. Se ríe. De nuevo resuena Lacan: “Cuantos más santos seamos, más nos reiremos: es mi principio; es incluso la salida del discurso capitalista -lo cual, si solo es para algunos, no constituirá ningún progreso”13.
Laura Rizzo, es psicoanalista. Vive en Roma.
Miembro de la AMP y SLP.
Traducción de Cristina Madrazo. Revisión de la autora.
Notas bibliográficas:
1 Lacan, J., El Seminario, Libro XVIII, De un discurso que no fuera del semblante, 1971, Paidós, Buenos Aires 2009. p.13
2 Es con Jacques-Alain Miller que relevamos este punto de tensión. Campo freudiano Anno Zero, “Eresia e ortodossia” se puede escuchar integralmente en Radio Lacan http://radiolacan.com/it/topic/989. Ha sido publicado, a cura de Paola Bolgiani e Rosa Elena Manzetti en Política lacaniana, Torino, Roseberg&Sellier 2018 p. 15.
3 Resuena el objeto herejíaco que es la risa, Libro II de la Poética de Aristóteles, que Umberto Eco pone al centro del su célebre novela Il nome della rosa, Bompiani 1998
4 “Habemus Papam”, Italia- Francia 2011 Dirigido por Nanni Moretti.
5 Miller, J.A y Di Ciaccia,A., L’Uno-tutto-solo, Roma, Astrolabio 2018.
6 De nuevo el semblante. En particular Cf. Antonio Di Ciaccia El “c’è rapporto sessuale” di Lacan non è il “c’è rapporto sessuale” di Ratzinger en La Psicoanalisi n. 45, 2009, pp. 249-258
7 J. Lacan, J. El Seminario, Libro XX, Aun, 1972- 1973, Paidós, Buenos Aires 1992. p.759
8 Véase Antonio Spadaro y Marcelo Figueroa, en La Civiltà cattolica: Traducido por Francesco Luciani para Teologia hoy en teologiahoy.com
9 Cf. Nota 3 Op. Cit., p. 19
10 Se trata de la pequeña habitación contigua a la Capilla Sixtina donde el elegido es conducido para vestirse según ceremonia pontifical. Se dice que el nombre venga del impacto de la emoción y el luto que connota este paso.
11 Interesante posición Cf. nota 6 Op. Cit., p.268
12 Como nota Fabio Benincasa en The social pope, Bergoglio encarna la doble naturaleza de su mandato, ideal y carnal, acercando al máximo estos elementos siempre heterogéneos, él toma posición por el segundo, “visceral”.
13Lacan, J. Televisión, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires 2012. p. 546.