Alain Badiou – «Nuestro mal viene de más lejos»
Comentario por: Jorge Faraoni*
Este libro es la reproducción de una conferencia que dio Badiou en el Teatro de la Comuna de Aubervilliers el 23 de noviembre de 2015, días después del atentado en París del día 13 de noviembre del mismo año.
Badiou dice que un atentado como el ocurrido produce “algo así como un traumatismo (…) una irrupción insoportable de la muerte”. Pero advierte riesgos si es que el Estado se queda operando exclusivamente al nivel del traumatismo y del afecto. Desde este nivel el Estado no puede reencontrar la función simbólica y garante de la nación, ni tampoco debe reforzar las “pulsiones identitarias” por vía de palabras, tales como Francia o franceses. Fortalecer estas pulsiones puede terminar llevando a una situación de venganza, con más muertes y más violencia, y esto provocaría una indiferenciación tal que ya no se sabría quién es el criminal. Lo que pone en cuestión es la idea de que humanidad es sinónimo de occidente y que en nombre de esta idea no se hace otra cosa que promover mayor violencia por vía del reforzamiento de las “pulsiones identitarias”. En este sentido nombra como “imperialismo colonial”, por ejemplo, al valor distinto con que son considerados los muertos de occidente por un lado, y los muertos de África, Asia, Medio Oriente y hasta Rusia.
Para hacer una lectura de la situación Badiou se propone ir de la “generalidad de la situación del mundo a la situación que nos importa (el atentado) y de la situación que nos importa a la situación del mundo tal como la habremos esclarecido”.
El libro está distribuido en siete capítulos, pasa por la estructura objetiva del mundo contemporáneo que para Badiou tiene inicio en la década del ochenta con el triunfo del capitalismo globalizado liberal. No considera llamarlo neoliberalismo porque entiende que es una versión del mismo liberalismo. El capitalismo globalizado lo caracteriza por el crecimiento de las empresas multinacionales que atraviesan en diagonal a los Estados debilitándolo en sus funciones como, por ejemplo, a través de las privatizaciones que se vienen realizando desde entonces o con la alta concentración del capital, y cada vez mayor, por parte de las empresas transnacionales. Este triunfo del capitalismo tiene como efecto otro triunfo que él nombra como “victoria subjetiva”. La “victoria subjetiva” es la idea de que no hay otra manera posible de que las cosas funcionen en el mundo que no sea bajo el sistema del mundo globalizado. En el último capítulo Badiou hace su propuesta para salir de la actual unicidad.
La desigualdad es el efecto social más importante del capitalismo globalizado y Badiou lo muestra con datos conocidos: El 10% de la población posee el 86% de los recursos disponibles (el 1% de este grupo tiene el 46%) a este grupo lo nombra “la oligarquía”, el 40% de la población (la clase media) tiene el 14% de los recursos y el 50% de la población no tiene nada. Para resaltar la desigualdad y el retroceso en una distribución más equitativa verifica que estos porcentajes son los mismos que en la época Feudal.
Badiou define que la clase media solo corresponde a los de los países llamados avanzados y como “el soporte de masa del poder local democrático”. Ese 40% que solo tiene acceso al 14 % de los recursos convive con el temor de ser desplazado al grupo del 50% que corresponde a los desposeídos. Debido a este temor es que, según Badiou, se hace porosa a ideas de desprecio, racismo y xenofobia hacia esa clase que se encuentra por fuera del sistema de producción. El sentimiento de superioridad de la clase media es de donde se sostiene la convicción de que Occidente es el lugar de los Civilizados, esta idea se sostiene por el temor de ser desclasado. Desde esta perspectiva el atentado en París es vivido como una crisis de la civilización considerando su existencia histórica como natural y surge la idea de que el 50%, que son los desposeídos, no deberían estar ahí, con esa presencia amenazante. Es por este motivo que surge con más fuerza la idea de exterminio.
A partir de la descripción del capitalismo globalizado, de la distribución de los recursos y de las ideas que se van pregnando en la población, Badiou entiende que en la coyuntura actual de la sociedad capitalista globalizada aparecen subjetividades que las clasifica de la siguiente manera: 1- la subjetividad occidental, 2- la subjetividad del deseo de occidente y 3- la subjetividad nihilista.
La subjetividad occidental es la clase media que por el arte de los gobiernos democráticos viven atemorizados por la enorme masa de desposeídos y no se sienten amenazados por la concentración cada vez mayor de las empresas transnacionales y el debilitamiento del Estado.
La subjetividad del deseo de Occidente. Es el grupo que anhela pertenecer a la clase media de occidente. Clase social que, como sabemos, se caracteriza por el alto consumo y por la abundancia. Intenta adoptar ese comportamiento sin tener los medios para llevarlo a cabo. Da como ejemplo el flujo migratorio o el intento de reproducir en la vida local aquello que sucede en los países desarrollados.
La subjetividad nihilista. Badiou considera que como el modelo de Occidente se impone como único, aquellos que desean pertenecer a esa cultura y no lo logran, pueden transformar su deseo en revancha y destrucción del mundo. Esta subjetividad la considera como una especie de formación reactiva al deseo ser parte de Occidente. Lo importante es que estas subjetividades son internas a la realidad y a la estructura del mundo, son parte del capitalismo globalizado. Es a esta última subjetividad que Badiou la considera fascista e intracapitalista.
Luego de esta descripción del capitalismo globalizado, de sus efectos subjetivos, pero, sobre todo con la definición de la subjetividad nihilista, se pregunta quienes son los asesinos de los atentados de París, quienes son esos jóvenes que no existen dentro del capitalismo porque no participan de la producción ni tienen acceso a los bienes y que tienen el sentimiento de que su vida no vale nada, ¿qué valor distinto al suyo puede tener la vida del otro contra quien atenta?
Los capítulos finales se dirigen a poner la atención en la cuestión local de Francia y a proponer un modo en que podría salirse del encierro de este modelo único en el que está envuelto el mundo.
Esta conferencia resulta interesante porque, si bien la ofreció por el atentado en Francia, permite repensar el funcionamiento del sistema capitalista en general, lo que implica que sirve como orientación para entender algo de nuestra situación local. Este funcionamiento que se apoya en los valores y temores que atormentan a la clase media pero que sirven, en definitiva, para seguir incrementando la acumulación de la oligarquía mundial.
Jorge Faraoni es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Lic. En Psicología UBA. Miembro de la EOL. Miembro de la AMP. Ayudante de la Cátedra de Salud Mental. Facultad de Medicina UBA.
Badiou, A., Nuestro mal viene de más lejos, Editorial Capital Intelectual, Buenos Aires, 2016.