Lido Iacomini – América Latina busca su destino

Ya a fines de octubre comenzó a evidenciarse en el sur del continente una crisis política y social con facetas diversas según las peculiaridades nacionales. Ecuador, Chile, Perú, Bolivia y finalmente Colombia.

Estallidos de convulsiones sociales, crisis en los sistemas institucionales, crisis de representación política, derrumbes económicos, diferentes en cada caso, pero con un grado de simultaneidad imposible de desconocer e indispensable de analizar.

¿Qué está sucediendo? ¿Cuáles son los factores comunes que están operando sobre nuestros países?

Un factor externo común es el marco de la globalización neoliberal de cuño norteamericano. La disparidad de condiciones está determinada por una llegada (cuando llegaron) tardía al desarrollo capitalista. Los países de la región no se caracterizan por un capitalismo tardío sino por una llegada tardía al capitalismo. El papel preponderante de los EEUU en la región (que no casualmente habían llegado primeros) creó una verdadera carrera de obstáculos a su despegue, principalmente industrial. Nuestros países, empujados a ser proveedores de materias primas con escaso valor agregado y a menudo sin diversificación, es decir monoproductores, corrieron ésta carrera con claras desventajas. Argentina es quién mejor zafó en cierta medida, gracias a sus momentos históricos nacionales populares y aún con incipiencia pudo desarrollar industria automotriz, aeronáutica, naviera, atómica y hasta espacial.

En América latina la democracia representativa es su escalón político más alto y su límite. Es que hay un punto de fricción que evidencia la incompatibilidad entre los magros resultados económico del neoliberalismo y las aspiraciones democráticas y de ampliación de derechos de los pueblos.

Es justo decir que el proyecto neoliberal ha fracasado económicamente y que mantener sus premisas y necesidades, como la reducción salarial y la flexibilización laboral, requiere más control social y represión.  Pero los pueblos no toleran ese rumbo.

Las premisas institucionales de la democracia burguesa no le bastaron al neoliberalismo para darle continuidad al proceso de acumulación, degradando la vida parlamentaria vaciando el sistema de representación, judicializaron la política al extremo del lawfare, dinamitando uno de los pilares del demoliberalismo. Este modelo neoliberal, que es el modelo capitalista realmente existente (liderado por los norteamericanos) y caracterizado por una producción mundializada y una financiarización desbocada, no encuentra alternativa modélica para su autosuperación. Vale mencionar que el sistema capitalista ha atravesado diversas y sucesivas crisis, al punto que algunos analistas sostienen que la crisis es consubstancial al capitalismo e inundaron de pesimismo a los luchadores anticapitalistas. Pero vale decir que ésta crisis constituye una transición, hasta el momento, hacia un no lugar, al que algunos teóricos denominan por falta de algo mejor, el postneoliberalismo. Una palabra incapaz de mística y que no logra reemplazar la ahora arcaica palabra socialismo.

Yo suelo decir que en realidad hay dos transiciones: una transición política signada por la crisis de hegemonía del sistema capitalista realmente existente que se superpone y entrelaza con otro momento límite de la humanidad, el de una crisis civilizatoria donde el avance científico técnico está arribando a un momento que pone en cuestión todas las formas de vida que hemos conocido hasta el momento, pone en crisis la ocupación del hombre en el trabajo y su relación con la máquina, con las formas de la explotación y el uso del tiempo libre y el dominio de la naturaleza. Al momento que el uso indiscriminado de la misma cuestiona la continuidad de la vida en el planeta.

El neoliberalismo demostró que ya no puede ser motor de la historia, pero el vigor de los pueblos como el chileno, el boliviano y todos los pueblos latinoamericanos que se agolpan hoy en los pasillos de sus luchas nacionales, sí son un motor apto y nos traen las semillas que la labor teórica contribuirá a hacer florecer para embellecer el destino de ésta humanidad hastiada de injusticia, desigualdad y fascismos. De capitalismo, bah… En toda América latina se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa nación.

 

Lido Iacomini es periodista, reside en Buenos Aires.

Miembro de Participación Popular y de Carta Abierta. Periodista especializado en temas internacionales y geopolítica.

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