Marcelo Veras – The perfect storm

Siempre será parcial tratar de entender lo que pasa actualmente en Brasil a través de una única clave de lectura. Ni el análisis de los procesos históricos anteriores, ni la comparación con la situación de otros países, ni la retracción del papel del estado en los servicios esenciales, o el avance de la intolerancia, por sí solos, develan el fenómeno que ha hecho que la mitad de los electores brasileños elijan lo peor. Por otro lado, otro elemento, y que interesa directamente a la clínica psicoanalítica, tuvo el papel de disparador de una ampliación de la ceguera identificatoria fascista y que se mostró irreversible, un pasaje al acto. Adelio, un elector movido por la claridad de propósitos que sólo los paranoicos logran tener, apuñaló ante las cámaras de todo Brasil al candidato Bolsonaro. El atentado confirió un efecto dramático al proceso electoral. No fue solo el hecho de que el mismo pasara a ser visto como mártir sino, sobre todo, el hecho de que tras el atentado él mismo enmudeció, se convirtió en un candidato fuera de los debates electorales. Inicialmente por cuestiones de convalecencia –ya que había sido apuñalado y estaba en tratamiento médico– y luego visiblemente huyendo de los debates, el candidato pasó incólume por la primera vuelta de las elecciones sin participar de ningún intercambio de ideas en directo con cualquiera de los otros candidatos. Su ausencia en los debates hizo de él ‘un menos uno’, él deja de ser un discurso, para ser el rasgo que apaga el sentido y fermenta a las masas por el rasgo unario. ¿Qué rasgo? El ‘fuera PT’. Es en la confluencia de esos datos que, separados, no tendrían efectos de masa tan significantes, que formamos los elementos de esa tempestad perfecta que nos asola.

 

Fuck the old news

Se suma a ese cuadro un ataque virtual que viene mostrándose cada vez más eficaz en el giro hacia la extrema derecha de los brasileños, la recepción de millones de mensajes por Whatsapp esparciendo fakenews, principalmente sobre el opositor de Bolsonaro, el candidato del PT, así como su vicepresidente, Manuela. Se descubrió recientemente que la financiación de esa operación fue hecha directamente por un grupo de empresarios interesados ​​en la victoria del candidato que promete una reducción drástica de los derechos laborales acumulados en las últimas décadas.Sin embargo, llama la atención el modo en que muchos se dejan hipnotizar por las mentiras, a veces bordeando lo absurdo, de ese universo virtual falso. Incluso personas con sólida formación intelectual y habilidad para leer varios idiomas pasaron a replicar hechos absolutamente inverosímiles. Una persona me mostró una foto de la candidata a la Vicepresidencia por el PT, vistiendo una camisa con las palabras «Jesús es travesti». Fui a ver, es fake. Otra me mostró biberones en forma de pene que serían distribuidos por el candidato Haddad, hablo de alguien con discernimiento para comandar a más de un centenar de personas profesionalmente. En otro mensaje de whatsapp, me muestran un video de youtube sobre los proyectos de Haddad y, en el medio, colocan en un visible montaje de mala calidad, la filmación de un libro con dibujos de niños teniendo relaciones sexuales, obviamente falso. ¿De dónde viene esa ceguera?Ahora bien, el capitán Bolsonaro recibe el apoyo del Ku Klux Klan y es repelido por la extremista de la derecha francesa Marine Le Pen por ser demasiado radical, hechos que por sí solo muestran la gravedad de las propuestas del candidato. Sin embargo, la población no lo toma en cuenta y se dedica a diseminar mentiras y sacrificar la democracia para extirpar al PT, transformado en objeto, Kakon, a ser eliminado. Si millones están entorpecidos, es porque un fenómeno grupal se ha instalado. Imposible no remitir al libro Ensayo sobre la ceguera, de Saramago. En efecto, el mundo entero está golpeando a la puerta de los brasileños y diciendo que hay algo muy mal con Brasil, y me llama la atención que esas personas, con excelente formación, van a decidir su voto por fakenews o por el blindaje dialéctico que hace que buena  parte de la prensa no haga diferencia alguna. Eso es lo que llamo la declinación del cuarto poder. La declinación del cuarto poder. Ahora bien, lo que parecía ser el declive del falocentrismo en la contemporaneidad motivó una voracidad –sin precedentes en Brasil– de restauración de la ley de hierro del padre. En los últimos años, más avances hubo en la promoción de la desigualdad y apertura para las minorías, más fuimos sorprendidos por señales de que una báscula sin precedentes estaba por venir. Estas señales culminaron en el punto de capitón que el actual proceso electoral en Brasil representa. En los consultorios de los psicoanalistas, pero también en las calles por donde el psicoanálisis aplicado camina, es imposible no percibir en cada escucha una perplejidad, por parte de unos, y un odio y voluntad de sustracción, por parte de otros. Nunca antes, desde su creación, la Escuela Brasileña de Psicoanálisis, en el uno a uno de sus miembros, tuvo que haberse con tamaña convulsión social.Hay un aspecto que creo fundamental: una de las mayores expresiones del falocentrismo en Brasil siempre ha sido el control, por pocas familias brasileñas, de la casi totalidad de la prensa nacional, tanto de las informaciones impresas como televisivas. Fue esa gran prensa que instituyó el discurso del amo, tras el golpe militar de 1964, que moldeó la audiencia de radio y televisión, creando ideales en visible alianza de intereses públicos y privados. Este modelo perduró en Brasil por décadas, vale leer por ejemplo la biografía de Assis Chateaubriand, uno de los nombres más relevantes de la historia de la prensa y la televisión del siglo pasado. Ese modelo atravesó los años de plomo, prosiguió durante la apertura y se vigorizó hasta la elección de 2014 y el golpe democrático que la sucedió.Asistimos al momento en que se produce el declive de ese cuarto poder, los mass media, que desde Randolph Hearst en los Estados Unidos a principios del siglo XX, comandaba la escena. Surge en los últimos años, en el planeta global, una nueva forma de poder, el GAFAM (Grupo formado por Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft), que pasó un rastrillo formidable y sin precedentes a lo que era el poder de los medios tradicionales. Un quinto poder a mi ver se instala, recluta a sus devotos por una vía completamente distinta del modelo clásico de identificación, concebido por Freud en Psicología de las masas, tan bien trabajado en el clásico artículo de Adorno, La teoría freudiana y el modelo fascista de propaganda.Todo cambia cuando un nuevo órgano se crea en el cuerpo, el Smartphone1, que transforma el antiguo órgano de goce, la televisión, en un equipo obsoleto. Hay un visible desplazamiento del modo de gozar, tanto de las noticias, como de las propias pantallas que vehiculan las noticias. El goce ya no espera el noticiero de las ocho, él está en la mano del consumidor en todo momento. Dispensando el placer preliminar de esperar su noticiero preferido, los videos ‘on demand’ que alojan las fakenews se convierten en un vicio que sale del control racional. Es decir, los viciados en noticias e imágenes horribles del partido contrario se convirtieron en adictos como cualquier otro.El GAFAM, cuando decretó el fin de la intimidad, violando todos los datos de sus consumidores, creó algoritmos que no se basan en el modo en que el amo antiguo decía lo que era el bueno y el mal modo de gozar. Es el modo de gozar de cada uno que, descifrado y transformado en datos numéricos orienta el material que cada uno va a recibir.Ahora bien, los cálculos algorítmicos descifran y devuelven a la propia fantasía del consumidor, siempre más de lo mismo. Usted quiere ver más de sus opositores actuando como salvajes, más usted tendrá la gratificación pulsional de recibir lo que busca. Compartir el horror, una nueva forma de separarse de la angustia. De ambos lados de la actual elección, es evidente que se descifró el modo en que cada uno goza de la fascinación por las imágenes de violencia, atribuidas siempre al otro (otro lado, otro sexo, otro partido, otra raza). Para Lacan, no es la ausencia, sino la presencia del objeto de la pulsión, muy cerca, lo que causa la angustia. Aislados en nuestras casas, gozando de nuestro nuevo órgano, somos llevados a la angustia de la presencia del objeto smartphone en la mano. Para el tratamiento de esta angustia es fundamental que una separación del objeto ocurra. Pero, como ya sabemos, no es fácil separarse de esta extensión del cuerpo que se llama smartphone.¿Cómo dejar de ver las imágenes que te causan horror y te fascinan al mismo tiempo (pues siempre muestran a tu enemigo en una situación en la que puedas odiarlo aún más)? Sería más fácil separarse de ese goce y angustia simplemente apagando el smartphone. Pero no es lo que pasa, nadie se separa de su aparato. El apagado del aparato no funciona, el alivio entonces viene de la posibilidad de pasar de lo que te ha causado horror y odio hacia el otro, como, por ejemplo compartiendo tu goce con tu grupo de amigos de whatsapp. Compartir el horror es una manera de aliviar el goce solitario de esa angustia. Así se produce el nuevo lazo social que vence al cuarto poder del siglo XX. Una vez más es el capitalismo el que vence. Recuerda que eres tú quien proporciona sus datos gratis para el GAFAM. Sin embargo, no hay almuerzo gratis. Cuando el almuerzo es gratis, es porque te has convertido en el postre2.

 

Marcelo Veras es psicoanalista, reside en San Salvador de Bahía.

AME de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis, Psicoanalista, Psiquiatra de la Universidad Federal de Bahía, Doctor en Psicología por la Universidad Federal de Río de Janeiro, Ex director de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis (2013-15).

  Notas bibliográficas:

1 Hago algunas consideraciones a partir de la entrevista de Eric Laurent, “Jouir d’internet” en La cause du désir, noviembre 2017.

2 Ibíd.

 

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