1-Elogio del padre
Freud inventó, (¿o descubrió?) el complejo de Edipo, según dice Lacan en sus “Complejos familiares”1, primeramente no sin relación con su existencia de judío, y, en segundo lugar, en razón de que ya presintió la decadencia de la autoridad paterna en la época que le tocó vivir. Fue ese presentimiento lo que lo condujo a descubrir el inconsciente freudiano, reprimido, y más allá, el Unerkannt, en el ombligo del sueño. Esto es lo que le permite a Lacan escribir, el 5 de febrero de 19642, después de su Herem: “…así es como Freud asegura su certeza. Pero es obvio que ella no proviene de ahí. Proviene de que, él, Freud, reconoce la ley de su propio deseo. No hubiera podido avanzar apostando a esa certeza, si no lo hubiese guiado, como lo atestiguan los textos, su autoanálisis.
¿Y qué otra cosa es su autoanálisis si no el haber dado, genialmente, con la ley del deseo suspendido del Nombre-del-Padre? Freud se mueve, sostenido por cierta relación con su deseo, y por su acto, a saber, la constitución del psicoanálisis.”
La certeza de Freud, aún viva, no hubiera sido posible sin el deseo suspendido del Nombre- del-Padre. Yo elogio ese deseo, y elogio ese padre, que entregó a Freud una parte muy pequeña de su secreto, en el mismo momento en que su autoridad comenzaba a desaparecer. Es otra clase de amor por el padre la que se abría, con el descubrimiento del inconsciente freudiano reprimido. No ya el amor por el padre autoritario. Más bien el amor por el padre brújula, brújula del sentido. Cuando la autoridad del padre se desvanece, queda el sentido, pero “no sin” el padre. El sentido de lo reprimido es aislado, merced al Nombre- del-Padre. Aislar el sentido de lo reprimido, y con ello lo que Freud denominó “el sentido de los síntomas”, es un uso, un buen uso, de su propio autoanálisis. Un buen uso, es lo que permite prescindir de él, como lo dice Lacan el 13 de abril de 19763, en un capítulo de su seminario sobre Joyce, que Jacques-Alain Miller tituló “Lo real es sin ley”. Yo elogio ese Nombre-del-Padre que me permite prescindir de él simplemente dándole un buen uso. ¡Qué simple que es! No hace falta ninguna rebelión, no hace falta ningún asesinato. No es necesario devanarse los sesos con las maldades y los abusos del patriarcado. Lo que Freud descubre está en el borde, y no dentro, del patriarcado. Ese borde, Freud lo marcó suficientemente claro como para que pueda ser ubicado otra vez por algún analizante. Elogio entonces también al analizante anónimo, ese que intrépida y suavemente, delicadamente, llega hasta ese borde y decide si proseguir más allá –hacia la zona sin ley– o no. Él es quien decide. Y su decisión, la del analizante, yo apuesto por ella, porque sospecho que es sin ley, sin ley analítica. Está en la zona del amor, “más allá de la ley”4.
2-Elogio del sentido
Elogio aquí también el sentido. El sentido (Sinn, pero también “sin”, pecado) que Freud aísla, como “sentido de los síntomas” en su conferencia 17 de “Introducción al Psicoanálisis”5.
Y lo hago por más de una razón. La primera, por supuesto, es que cuando Freud le dedica una conferencia entera, separada como unidad, separa al mismo tiempo el inconsciente como tal. Es lo que Freud dice en los primeros párrafos. Pierre Janet retrocedió, llamó al inconsciente “une façon de parler”. Josef Breuer, por su parte, a quien Freud adjudica el descubrimiento del sentido de los síntomas neuróticos, huyó cuando ese descubrimiento lo tocó demasiado de cerca. Solo quedó Freud, el solitario. La segunda razón, está en el texto mismo, al principio de esa conferencia, antes de que Freud se detenga en darnos dos ejemplos de síntomas obsesivos. Cito su frase:
“Los síntomas neuróticos tienen entonces su sentido, como las operaciones fallidas y los sueños, y, al igual que estos, su nexo con la vida de las personas que los exhiben.” “…und so wie die diese ihren Zusammenhang mit dem Leben der Personen, die sie Zeigen“.
Muchos años después nos encontramos con que Lacan busca un “efecto de sentido real”, y que Jacques-Alain Miller funda su “Movida Zadig” con el sintagma “lo real de la vida”6. Elogio entonces el sentido freudiano de los síntomas, porque al hacerlo Freud descubre que buscar el sentido de la vida es inútil, que no conviene, que es un delirio que puede ser enfermizo.
La tercera razón por la que elogio aquí el sentido, es que al aislarlo en tanto sentido, al trazarle los límites, Freud preparó su más allá. Solamente así pudo lograr su conferencia 23, “Los caminos de la formación de síntomas”7. En 1892, Frege escribió su famoso texto “Uber Sinn und Bedeutung”8, que Bertrand Russell tradujo como “Acerca del sentido y la referencia”. Frege explica en un ejemplo vuelto también célebre, como las dos denominaciones de Venus como “astro del atardecer” y “astro del amanecer”, son dos sentidos diferentes para un único referente, Venus. Así, Jacques-Alain Miller logró enseñarnos9 que, si tomamos las dos conferencias de Freud y las leemos con el texto de Frege, la conferencia 17 trata del sentido, en tanto que la 23, donde Freud explora el origen del síntoma en el fantasma y la fijación de goce, trata de la referencia, separada del sentido. Elogio el sentido, pues cuando logro ubicar sus límites, ello puede conducirme a algo que, si bien también probablemente se me escapará, es menos variable, más seguro. Digamos incluso, ¿por qué no?, “más real”.
2-Elogio del capitalismo
¿Cuál es el capitalismo que elogiaré? Me veo conducido a ello por este camino que me he trazado. He elogiado el padre, el del Nombre-del-Padre de donde el deseo de Freud estaba suspendido en tanto ley del deseo, que Freud captó en su autoanálisis, y que pasando por el complejo de Edipo y el Unerkannt del ombligo del sueño, lleva a la posibilidad de un buen uso, y solo así prescindir de él. He elogiado el sentido, el sentido de los síntomas descubierto por Freud, que me lleva a considerar lo que se anuda con lo que en mi vida tiene sentido, para reconocer un real sin sentido en la vida. Así es como elogiaré el capitalismo, después de Lacan. Lacan pudo elogiarlo también, pero sólo después de haber logrado escribir su discurso, según parece una única vez, en Milano, el 12 de mayo de 197210. Primero lo escribió, y luego lo elogió. Fue después, en “Televisión”, en 1973, que aclara como, al denunciar el discurso capitalista, Marx lo perfecciona11. Aún más claramente en “Radiofonía”: “Es bien el caso de verificar lo que digo del plus-de-gozar. La Mehrwert es la Marxlust, el plus-de-gozar de Marx. La concha para escuchar por siempre la audición de Marx, he ahí el caurí con que comercian los Argonautas de un océano poco pacífico, el de la producción capitalista”12.
Escuchar por siempre la audición de Marx, no es ese el camino del elogio. Es el camino de la producción capitalista. Antes de elogiarlo, conviene escribirlo, escribir lo que Marx dijo. Es lo que hace Lacan en Milano. Lo escribe con una “pequeña inversión de las letras” del discurso del Amo. Es el sujeto tachado lo que viene al lugar del significante Amo, a ordenar al Saber de producir un producto. El significante Amo, entretanto, se ha desplazado a ser solamente la verdad debajo del sujeto tachado.
“Es el discurso más astuto que se haya jamás tenido”, dice Lacan, y agrega “Pero está destinado a reventar”.
Yo elogiaré aquí también el elogio mismo, haré el elogio del elogio, del elogio de Lacan al discurso capitalista. Solo escribirlo permite elogiarlo, y trazar, si no sus límites, al menos sus dificultades. La primera dificultad, según mi impresión, fue destacada por Jacques-Alain Miller, en su curso El banquete de los analistas, en la lección del 4 de abril de 199013.
El mecanismo del Superyó, que Freud describe en el capítulo 7 de su “Malestar en la Cultura “14: cuando logra una renuncia pulsional del sujeto, pide otra y otra más, es también pulsional. El superyó está imbricado con el “más” del Mehrlust, del plus de goce. El mecanismo no se cierra. De allí que el Mehrwert, la plusvalía capitalista, es un superyó de Troya, instalado en la máquina de producción y consumo capitalista. Miller lo acompaña con un esquema abierto, una re-inyección imposible de cortar. Que astucia la de este Ulises con su caballo de Troya.
Pero este elogio es lo que nos traerá algo de aire más fresco. No es la prohibición ni el “pasaje al acto” de la revolución (Radiofonía) la que pone a salvo al sujeto o al ser hablante. El sujeto se filtra entre las redes de estas trampas y mentiras de la civilización, y muchas veces lo hace a pesar suyo, en contra de sí mismo. Del empuje al goce, solo su modo de goce singular es el verdadero revés. Como ejemplo, tomaré el caso de Paul Preciado. Filósofo transgénero que sacudió con sus críticas en la oportunidad de su presencia en las jornadas “Femmes en psychanalyse”15 de la Escuela de la Causa Freudiana. Arengó a los analistas a liberarse de Freud y de Lacan, de la ortodoxia heterosexual, de sus prejuicios políticos y epistémicos, tal como el mismo logró hacerlo en su vida privada y pública. Patricia Bosquin Caroz y Gil Caroz nos presentaron en Israel, hace poco, un panorama de la “crisis de debate “provocada por esta ponencia provocativa y desafiante de Preciado en la Escuela. Sin contradicción alguna, Gil Caroz subrayó un comentario muy breve de Miller: “Es indudablemente un resultado de su análisis…”.
Marco Mauas es médico y psicoanalista, reside en Tel Aviv.
Miembro AME de la NLS y de la AMP. Integra el GIEP de Israel. Coordinador de Dor-a, Estudios Freud-Lacan en Tel Aviv (dirigida por Jacques-Alain Miller). Estableció la traducción de Jacques Lacan al hebreo del Seminario 20, Aún y Escritos 1, de próxima aparición.
Notas bibliográficas:
1 Lacan, J., “Los complejos familiares en la formación del individuo”, (1948) Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 33.
2 Lacan, J., Le séminaire, libre XI, (1964) Seuil, París, 1973, p. 48.
3 Lacan, J., Seminario, Libro 23, El sinthome (1975-76), Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 133.
4 Lacan,J., Le seminaire, libre XI, op.cit., p. 248.
5 Freud, S., “Conferencias de introducción al psicoanálisis”, (1916-17), Amorrortu, Vol. 16 Buenos Aires, (1978), “conferencia 17”, p. 235.
6 Miller, J-A., “La movida Zadig” “zero abjection democratic international group”, Difusion UFORCA, Navarin Editerurs, Paris, 2017.
7 Freud, S,. op.cit, “Conferencia 23”, p. 326.
8 Frege, G., Escritos lógico-semánticos, Tecnos, Madrid, 1974, p. 31.
9 Miller, J-A., “Introducción a la clínica lacaniana”, Conferencias en España, ELP, (2006), p. 512.
10 Lacan, Conferencia en Milano, 1972, Versión disponible en internet: http://www.psicoanalisis.org/lacan/capitalista.htm
11 Lacan, J., Otros Escritos, op.cit. p. 544.
12 Lacan, J., Otros Escritos, op. cit, pp 457-458.
13 Miller, J-A., El banquete de los analistas, (1989-90), Paidós, Buenos Aires, (2000), p. 295.
14 Freud, S., “El malestar en la cultura”, (1929), Amorrortu, Vol. XXI Buenos Aires, (2001), p. 119.
15 https://youtu.be/vqNJbZR_QZ4