Hay que pasar del analista encerrado en su
reserva, crítico, a un analista que
participa, un analista sensible a las
formas de segregación, un analista capaz
de entender cuál fue su función y cual le
corresponde ahora.
Eric Laurent
Quisiera que mi escrito se pudiera leer a la luz de los efectos que el discurso neoliberal imprime en el malestar inherente a la cultura actual. Por ello me pareció necesario poder dar algunas pinceladas que dibujasen para les lectores las coordenadas que me llevan a tomar la palabra y desde qué praxis estoy dando testimonio. Ya que aquí, hablo desde un campo en total efervescencia donde las disputas están a la orden del día. El significante campo lo tomo prestado del autor P. Bourdieu1, quien lo utiliza para hablar de las áreas de actividad de la vida social, en las que se desarrollan actividades, prácticas, conocimientos y modos de relación específicas donde del poder está siempre en disputa produciendo tensiones.
Pensar el territorio y les usuaries que asisten al dispositivo
El trabajo que realizo se inscribe dentro de un dispositivo territorial que se emplaza en el barrio de las personas a las que se dirige la atención, por ello se denomina trabajo en territorio, esto quiere decir que el dispositivo se acerca al “barrio” con el objetivo de garantizar la accesibilidad a un derecho humano, como es el de la salud.
A nivel general podría decir que esta población ha sido relegada sistemáticamente. Son familias donde la pobreza es estructural, con jefes y jefas de familia que en su gran mayoría no han accedido al nivel primario y en muchos casos no están alfabetizados. No han tenido garantizado el acceso a derechos humanos básicos como son: una vivienda digna, salud, alimentación y educación. Estas son algunas de las condiciones materiales e históricas que han atravesado a estas familias.
Estas líneas de lectura no agotan el análisis posible, pero permiten conocer un poco de la estofa donde se han cocinado estas vidas, estos cuerpos. Poder tener una mirada crítica sobre la población atendida, pensar los atravesamientos políticos, económicos, sociales y culturales se han convertido en una necesidad fundamental para pensar la tarea y mi modo de intervenir, ya que la intervención que se pueda llevar a cabo tiene alcances éticos y políticos que producen efectos en la vida de los sujetos que consultan.
No obstante, la vulneración de derechos no es solo patrimonio de la población atendida, sino que alcanza a les trabajadores, la precarización y flexibilización laboral se hacen presentes. Frente a ello me pregunto: ¿Es una paradoja perversa que, a la vez de ofrecerse como una respuesta a este síntoma social, reproduce lógicas de vulneración de derechos y profundiza las desigualdades sociales? ¿O quizás este tipo de respuestas están ligadas a una lógica más bien asistencialista donde la dimensión del acto subjetivo queda elidida?
Por otra parte, he observado en el trabajo de campo con colegas de distintas áreas, que circulan ciertos ideales ligados a la meritocracia de los trabajadores y salvación del excluido social. Promoviendo lo que Elena de la Aldea llama subjetividad heroica «la subjetividad heroica no necesita pensar que hay que hacer, no hay tiempo para pensar: se necesita de un héroe. Para la subjetividad heroica, los problemas se presentan de un modo tal que urge una resolución. Y, además, el héroe sabe cómo se debe resolver esa urgencia, monta su discurso en la urgencia: no hay tiempo para pensar, hay que actuar ya –es preciso apagar el incendio–. La subjetividad heroica siempre tiene que llegar a tiempo. Y en ese ir de urgencia en urgencia no deja tiempo para reflexionar, planificar o programar”2. Me parece fundamental nombrar estas cuestiones, la capacidad de dar una lectura posible a el modo de incidir en el campo me ha permitido instalar un tiempo de espera para elaborar que es lo posible en cada caso y de este modo estar advertida de no caer en este modo de accionar donde quien consulta queda reducido a un mero objeto de asistencia.
De lo imposible a lo posible
¿Qué fue lo posible en esta coyuntura? En principio esta pregunta es una orientación en sí misma, orientación por lo posible. Lo posible fue la apuesta al lazo, armar redes3, redes con los profesionales del territorio e ir haciendo una cartografía4 de lo posible, redes que funcionen como sostén frente a tanto desamparo institucional-estatal. Buscando proyectos que permitan pasar de las pasiones tristes a pasiones alegres. Según el filósofo B. Spinoza5 las pasiones serían el resultado de los encuentros entre dos cuerpos que se afectan mutuamente. Cuando este tipo de encuentro potencia la capacidad efectiva de hacer cosas tenemos pasiones alegres, y su resultado es el aumento de la potencia. Por el contrario, las pasiones tristes, nos restarían potencia, capacidad de hacer. En consonancia con lo dicho es oportuna está cita de Gilles Deleuze “Toda potencia es acto, activa, y en acto. La identidad de la potencia y del acto se explica porque la potencia no pude separarse de un poder de afección, y éste se encuentra constante y necesariamente satisfecho por las afecciones que lo realizan”6.
Trabajando en este ámbito siempre me pregunte ¿cuál podría ser mi apuesta? ¿Cómo sostener una práctica analítica? Preguntas que sostengo actualmente, ya que las respuestas las voy encontrando cada vez ante cada situación. Éste escrito me da la posibilidad de contarme lo que fui pudiendo hacer en estos años y mientras escribo resuena en mi estás palabras de J. Lacan en la apertura a la sección clínica “el psicoanálisis es una práctica delirante, pero es lo mejor de que se dispone actualmente para hacerle tener paciencia a esa incómoda situación de ser hombre”7. Sostener la ética del psicoanálisis ha sido un trabajo muy difícil, en principio me preguntaba ¿Qué significa sostener la ética del psicoanálisis? ¿Cómo trabaja una practicante del psicoanálisis en el trabajo comunitario? Fui aprendiendo a sostener la ética del uno por uno, la ética del bien decir para poder trabajar con otres, no hablar en lengua psicoanalítica lo cual implicaba hablar sola, ser capaz de sostener las tensiones que se producen entre los distintos discursos, sostener una posición éxtima que me permitiera poder salir y entrar operativamente. Y por sobre todo trabajar sobre el fundamento neurótico de mi deseo como analista, trabajo que no cesa.
Les pacientes se presentan nombrados a partir de un significante amo: adictxs, ese primer ingreso les da la posibilidad de acceder a un espacio de subjetivación distinto, si bien se aloja el ingreso a partir de este significante, lo principal es ofertar un lugar donde los sujetos puedan referenciarse, esa es la ética que funciona en esas primeras instancias. Intento armar con ellos puntos de referencia, ir dejando balizas que les funcionen como redes, algunas veces con mayor éxito, otras veces queda la apuesta hecha para que puedan volver. El primer paso es que haya un lugar donde se lo espera, dónde quede sancionado que no da lo mismo si un paciente asiste o no al tratamiento. Ofertar un lugar y acompañar el recorrido que cada sujeto puede hacer. En estas coordenadas el lugar por donde entro: “vengo porque soy un adictx” ha quedado atrás. No porque no crea en la importancia de intervenir en este punto, sino porque sabemos que sin transferencia no hay trabajo posible y que la cura se da por añadidura.
Este modo de presentación del padecimiento dista de ser un síntoma que llame al desciframiento propio de un sujeto que se presenta dividido. No entrarían dentro de las formaciones del inconsciente clásicas organizadas en torno a significantes. Aquí asistimos al cénit del objeto a, dónde el tratamiento de lo real es por lo real, técnica de goce que está fomentada por el mercado, se prescinde del lazo al otro y hay un rechazo al inconsciente. Esta técnica de goce produce efectos a nivel pulsional, a los márgenes del lenguaje. Es el intento de evitar el encuentro con lo real de la castración y el goce, donde estos sujetos desorientados toman del discurso capitalista el impossible is nothing en pos de reestablecer el paraíso perdido.
En mi larga búsqueda de referencias teóricas en torno a la temática, las conceptualizaciones de Sylvie Le Poulichet en torno a las toxicomanías8 han sido fundamentales. Por ello quisiera retomar la idea de operación Pharmakon: lo fundamental de esta operación es la de cancelación tóxica del dolor, que organiza una suerte de repliegue narcisista, configurando un dispositivo de auto conservación paradójica. Me resulta pertinente traer está idea ya que me interesa resaltar que esta es una solución con la que cuenta el sujeto. La intervención no se trataría de sacar el tóxico, extinguir la conducta desadaptada, educar emocionalmente o indicar abstinencia. Será necesario evaluar caso por caso que función tiene el tóxico en cada sujeto, ir tejiendo lecturas que permitan pensar en cada caso por dónde irá la intervención.
Dada las características de estos tipos de padecimientos pienso que hay que generar las condiciones para la instalación de la transferencia, ya que siguiendo los desarrollos del analista Massimo Recalcatti la apuesta analítica tendría una orientación por la vía de rectificar al Otro “¿Qué significa rectificar al Otro? Significa encarnar como analista otro diferente de aquello real que el sujeto ha encontrado en su historia, y que se presenta como otro incapaz de operar con la propia privación. Se trata ante todo de decir “sí” al sujeto, en consecuencia, encarnar otro que sabe no excluir, no cancelar, no rechazar, no callarse, no obturar, no sofocar, no atormentar. Esta nueva configuración del Otro permite una nueva implicación del sujeto en un lazo posible con el Otro. En este sentido, se puede afirmar que la rectificación del Otro tiene como finalidad implicar al sujeto, o bien en un lazo, o bien en una transferencia con el Otro”9.
En consonancia con lo dicho quisiera retomar algunas ideas que me han orientado para pensar estas cuestiones. Por un lado, el libro de Adela Fryd “Los niños amos” ha sido de gran orientación, allí se trabaja sobre este tipo de síntomas actuales donde el narcisismo, el individualismo y el afán de poder ocupan el sentido de la existencia dejando como efecto que se privilegie el yo: “yo hago lo que quiero, yo hago lo que me pulsiona, una extrema agitación del cuerpo que pareciera no tener marcas legibles”10. Por otro lado, Byung-Chul Han en su libro “El aroma del tiempo”11, con quien he podido llegar a la conclusión de que asistimos a un momento histórico-social donde la aceleración y el vivir rápido se erigen como ideales de una vida plena. Se promueve un zapping de la vida donde se vuelve a empezar una y otra vez frente al encuentro con lo que cojea, ya no se es capaz de llegar hasta el final de una posibilidad, se pierde la posibilidad de una experiencia.
Frente a ello sostengo que es fundamental ofertar este espacio que funcione como un corte frente al acelere continúo. ¿Cómo instalar este corte? Mi modo ha sido apoyándome en los tres momentos lógicos que propone Lacan en su trabajo sobre el “El tiempo lógico y aserto de incertidumbre anticipada”12: instante de ver, momento de comprender y momento de concluir. La hipótesis subyacente es que el toxicómano pasa del instante de ver al momento de concluir. Por ello la apuesta es que este corte se instale como un paréntesis entre estos dos momentos.
A modo conclusivo podría decir que frente a la proliferación de: lo igual, impossible is nothing, empuje al goce generalizado, “Take your pills” para seguir produciendo y la era de la fiesta permanente, es imprescindible la intervención analítica, que a mi entender se sostiene en este esfuerzo de ir a contramano del discurso del amo de turno y estar a la altura de la época. Haciendo uso de la última enseñanza de Lacan dónde lo que se presenta como queer13 en cada quien, pueda advenir a un modo posible de arreglo con el goce, tal como refiere J.A. Miller: “y me digo que bastó con que apareciera el psicoanálisis y su promesa de salvación por los deshechos para que nos diéramos cuenta que hasta entonces no se había buscado sino la salvación por los ideales.”14
Nayla Serarols es psicoanalista, reside en Buenos Aires.
Trabaja en el Centro de Intervenciones Asistenciales Comunicacionales CIAC dependiente de la Dirección General de políticas en adicciones Ministerio de desarrollo social y hábitat humano del GCBA. Maestranda de la UNSAM.
Notas bibliográficas:
Bourdieu, P. y Wacquant, L. (1996): “La lógica de los campos”, “Habitus, illusio y racionalidad” y “La violencia simbólica” en “Respuestas por una antropología reflexiva” pp. 63 a 127.
2 de la Aldea, E, “La subjetividad heroica. Un obstáculo en las prácticas comunitarias” 2005- Tomado de: www.elenadelaaldea.com.ar
3 Red comunitaria que está constituida por las relaciones que se establecen entre los grupos, las organizaciones, las personas de un entorno social determinado. Definición extraída de: Bronfenbrenner, U. (1987) La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Ed. Paidós. Pp. 44.
4 Para ampliar se puede leer: Guattari, F., Cartographies schizoanalytiques, Galilée, París, 1989.
5 Deleuze, Gilles. Spinoza: Filosofía Práctica, Edit. Tusquet, Barcelona, 2001.
6 Idem 4.
7 J. Lacan: “Apertura de la Sección Clínica” en Ornicar?, Petrel, Barcelona, 1981.
8 Le Poulichet Sylvie: “Toxicomanías y Psicoanálisis. Las narcosis del deseo”. Caps 1 y 2. Anagrama editores. 1990.
9 Disponible en: http://www.revistavirtualia.com/articulos/627/aportes/la-cuestion-preliminar-en-la-epoca-del-otro-que-no-existe
10 Fryd. Adela (2018) “Los niños amos “, Grama ediciones, Olivos Pcia de Buenos Aires, pp 21
11 Byung- Chul Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. Herder editorial, Bs as., 2018.
12 Jacques Lacan, “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma”, Escritos 1, Siglo XXI Editores. 1998.
13 Retomo la idea de lo queer de la conferencia de Miquels Bassols: https://www.bing.com/videos/search?q=youtube+miquel+bassols&&view=detail&mid=40FBB875FDFAB794372440FBB875FDFAB7943724&&FORM=VRDGAR. Donde lo queer se puede traducir por lo torcido, lo que se separa de la norma, lo singular, lo que no es comparable. En este punto vamos a ver como lo queer se toca con la ética del psicoanálisis. Podemos decir que el goce es queer, ya que es aquello que se sale de la norma, del para todos.
14 Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/radar/edicion/61/59/La-Salvacion-por-los-desechos#.X3SJ6WwxaOY