Santiago Riveros – Diálogo con Jorge Costela – No es el amor el que sostiene el vínculo. Es el vínculo el que sostiene al amor.

En un texto publicado en su blog personal, Jorge Costela argumenta que no es el amor el que sostiene el vínculo [sino que] es el vínculo el que sostiene al amor.

JC: El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no es, es un malentendido sin solución y por eso mismo se resuelve en un imaginario, que construye aquel no-ser con los significantes del Otro, es decir suple ese no-ser con un imaginario muy particular.

SR: La hipótesis de trabajo de Lacan, es el sujeto. Se supone estructurado en el deseo. Pero ¿de qué va el deseo? Hay una ‘falta en Ser’ en el sujeto (imaginemos un hueco) que al intentarse suplir con significantes, genera un movimiento de la cadena significante.

JC: Para que la ruleta de los significantes pueda girar (esto es la metonimia del deseo que nos lleva de una cadena significante a otra sin parar) es necesario que al menos un significante falte, para que los demás puedan moverse hacia ese vacío intentando velar la falta. En esta ley del significante nace el concepto de Lacan, el objeto pequeño a. Que intenta mostrar que en el centro de la estructura del sujeto no hay más que un hueco. Y todo nuestro hacer no es más que un rodeo a ese hueco a través de las estrategias del fantasma y la fundación neurótica que consiste en que se inscriba en el inconsciente el significante de una falta en el Otro S(/A).

SR: Entonces, como ese vacío (falta en ser) no puede ser llenado, es suplido por un imaginario: ¿el fantasma?

JC: El fantasma vela al deseo, el deseo es un automático que articula significantes en torno a una oquedad que es el objeto pequeño ‘a’. En el centro del sujeto hay una nada, una fuga constante de sentido, un barril sin fondo. Una estructura neurótica es aquella que puede utilizar al fantasma para velar el deseo y que de este modo no aparezca en el horizonte de la mirada el hueco constitutivo del sujeto. Cuando en la mirada aparece el hueco (el objeto pequeño a) estamos en el campo de la psicosis. El fantasma constituye la mirada que es inconsciente, está reglado por los significantes del Otro. Como si tuviésemos una ventana desde la cual observamos algunas cosas –y otras no.

SR: Entonces, la mirada del sujeto ¿es siempre una herencia? Dijiste que los significantes son del Otro.

JC: Son del Otro (gran otro) en tanto que, no hay sujeto –para Lacan‒ que no se inaugure en el tesoro de los significantes. El Otro es la institución de las instituciones, es el Lenguaje podríamos decir.

SR: ¿Podrías ahondar en el concepto de Otro (gran Otro)?

JC: Otro es un supuesto teórico que se articula con sujeto. No hay sujeto sin un Otro que lo confeccione. El sujeto es un efecto del Otro. ¿Cómo explicar que en una misma familia haya psicóticos y neuróticos? El campo del significante es muy dinámico y brinda existencias muy particulares por las circunstancias presentes en cada acto de habla. Así que, ni el relato es siempre el mismo, ni lo que construye ese relato como sujeto es siempre el mismo. Variaciones imperceptibles en el campo significante que para un literato podría significar sólo una cuestión de estilo, podrían dar por resultado estructuras diferentes.

SR: En el ejemplo, el marco de la ventana (u horizonte de mirada) serían los significantes remitiéndose de unos a otros. Este marco, al cambiar, modifica nuestro horizonte de mirada. Al cambiar la cadena, cambian las emociones, los sentimientos, lo que pensamos, etc. En suma, cambia aquello por lo que nos enroscamos –y aquello por lo que ya no.

JC: Con suerte y sin garantías, en un análisis, aquello que sostiene al sujeto (el marco de la ventana, el fantasma) puede cambiar al ser atravesado. Al atravesar la ficción fantasmática pueden suceder al menos dos cosas: un sostenimiento y reforzamiento de esa función (S<>a) o la sustitución total o parcial de los componentes imaginarios de esa función.

Sólo me gustaría aclarar que emociones y sentimientos son pseudoconceptos, se podría decir que son el ruido de una matrix: el efecto de una estructura que no se sostiene o bien, el efecto de una estructura que se sostiene más o menos (como es el caso de las neurosis en general). Aclaro esto porque si afirmamos que emociones y sentimientos existen deberíamos remitirnos al modelo energético-biologisista de Freud, ya que allí sí hay lugar para intercambios energético-libidinales donde el cuerpo real jugaría un papel fundamental equiparando individuo, cuerpo real y sujeto como un mismo concepto. Para Freud emociones y sentimientos (el cuerpo Real) están primero (investidura libidinal, homeostasis, etc.). La propuesta de Lacan leída por Eidelsztein es, para el inconsciente estructurado como un lenguaje, muy similar a la programación en el ámbito de la computación. A ver si puedo seguir con la comparación; el inconsciente estructurado como un lenguaje son como las líneas de código de un programa que corre en una computadora, emociones y sentimientos (el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir, que es una de las definiciones de pulsión) serían la turbación que experimenta ese programa por razones diversas pero que no vienen al caso en un trabajo en análisis. Por supuesto que un analizante (un paciente, alguien que consulta) puede estar más o menos invadido de emociones y sentimientos, pero tales cosas son un dato significante frente a la interpretación que puede hacerse de un caso. Y el analista intentará, ante un episodio de desborde, introducir alguna palabra, frase, gesto, que ayude a su paciente a equilibrarse, pero este no es el trabajo de interpretación que podrá, con suerte, llegar a refundar al sujeto.

SR: Y entonces, cómo juega aquella frase de Lacan y que inicia este diálogo, a saber: “Dar lo que no se tiene al que no es”.

JC: Lo que no se tiene es la falta. Fundamentalmente la falta en ser que, como dijimos, es la condición del Deseo. Lo que hace mover –metonímicamente- la cadena. La frase sigue, “al que no es”, porque los amantes son dos sujetos. Y decir ‘dos sujetos’ es ya, advertir, que son dos falta en ser.

SR: ¿Y lo imaginario?

JC: Entonces, esas dos falta en ser, se inauguran como sujetos con los significantes del Otro. Es el apotegma lacaniano de, ‘un significante representa a un sujeto para otro significante’.

SR: Digamos que, en el amor, y tomando el ejemplo ¿sucede que hay al menos dos sujetos mirándose por distintas ventanas?

JC: Ese es el malentendido que procuro al principio del diálogo.

SR: ¿”Siempre hay un roto para un descocido”?

JC: El amante lee en su amado lo que el Otro le significa, para esto se vale de significantes que pertenecen a su campo de enunciación. Y ahí la frase, ‘es el vínculo lo que sostiene al amor’. Voy a reemplazar vínculo por lazo social. El lazo social es un Otro común en el que el sujeto está inscripto: la familia, la religión, la escuela, la universidad, los grupos de estudio de diversa índole, instituciones del arte, en fin, todo aquél conglomerado de sujetos diversos que le asigna un nombre a cada sujeto (sujeto difiere de individuo).

SR: Intentaré recapitular: Dos sujetos se aman, porque ambos han ingresado al campo del significante (Otro). Esos significantes estructuran la mirada de los amantes, que explicaría que nos enamoremos de un sujeto y no de otros. Pero además, el deseo se mueve (metonimia), por lo que en un tiempo me enamoro de un sujeto y, en otro tiempo, me enamoro de otros.

JC: Deseamos a un individuo y no a otro, en tanto un significante lo representa (digo esto para insistir en la separación entre el concepto de sujeto y el concepto de individuo que corresponde al campo de la biología). Digamos que son significantes los objetos de nuestro amor, incluso hablar de amor sin tener siempre presente el juego de los significantes me parece desacertado. Por lo que, en una pareja, no es el amor el que sostiene al vínculo, sino que, al revés, es el vínculo el que sostiene la pareja. Podría suceder que en un tiempo me enamore de un individuo y, en otro tiempo, me enamore de otro. Pero el significante que insiste es el mismo, salvo que una experiencia analítica intervenga y haga surgir otro significante objeto de mi deseo.

SR: ¿El vínculo en tanto ‘lazo social’?

JC: Un proyecto en común, viajar, conocer el mundo, el matrimonio, los hijos, un negocio familiar, el estudio, lo que haga uno en la imposibilidad del uno.

 

Santiago Riveros es estudiante avanzado de la Licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).

Presidente del Centro de Estudios Políticos Encuentro Latinoamericano (CEPEL).

 

Jorge Costela es estudiante de Filosofía, reside en San Juan.

Adherente de APOLa internacional, estudiante de psicoanálisis, miembro del Centro de Estudios Políticos Encuentro Latinoamericano (CEPEL).

 

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