Vanina Jezewski – Amor, duelo y actualidad

Podríamos comenzar por preguntarnos ¿qué duelo no involucra al amor? Pareciera que ninguno, de hecho Freud va a describirlo como la reacción frente a la pérdida de la persona amada o una abstracción que haga las veces.

La pérdida puede ser en el plano de la realidad objetiva, frente al fenómeno de la muerte o simbólica en el caso de un vínculo que finaliza. Es necesario tener en cuenta que cuando Freud dice trabajo del duelo,  señala que no es una tarea sencilla de llevar adelante para el aparato psíquico. Una pieza de sí mismo se va con la persona ausente, algo de ese recorte de la experiencia del sí mismo cuando se estaba con ese otro, del lugar, la posición o la mirada del otro dejarán de estar.

Freud desarrolla su obra entre 1800 y 1900. Pero en la actualidad, ¿cómo se atraviesan estos procesos? ¿Nos encontramos con las mismas constituciones subjetivas que en la época del autor? En mi opinión, el proceso psíquico a atravesar es el mismo, pero las coordenadas sociales y de contexto actuales son claramente otras. En una sociedad hiperproductiva, con lógicas prevalentes de garantía parece no haber tiempo para la angustia y la tristeza que puede provocar una pérdida. Tenemos que estar bien, elegir bien, tomar buenas decisiones y obtener resultados favorables. Bajo lógicas tan severas frente a la posibilidad del dolor psíquico, parece que atravesamos una época en la que detenerse, no saber, perderse para volver a encontrarse no están contempladas como una posibilidad. Alejandra Kohan cita a Badiou en una conferencia diciendo : “en los aires de nuestros tiempos el amor es amenazado desde el paradigma mercantilista y liberal de un amor sin pasión, un amor asegurado contra todo riesgo, un amor sin contingencia, sin dolor”. Esto no quiere decir que todo lo vinculado al amor  es doloroso o que tenga que tener esa cualidad únicamente. Pero si, tener en cuenta que vincularse con otro más tarde o más temprano genera conflicto psíquico porque la diferencia con el otro aparece y es difícil de sortear.

Lacan dice en el Seminario 6: El deseo y su interpretación, si el deseo parece en efecto llevar consigo cierto quantum de amor, muy a menudo se trata de un amor que se presenta en la personalidad como algo conflictivo, un amor que no se confiesa, un amor que incluso se niega a confesarse. Podríamos agregar entonces a lo que Badiou remite, que puede haber amor sin deseo, pero en cuanto este se introduce en la variable es difícil de llevar adelante. O por lo menos algo no del todo explicable,  ni calculable. Quizá  a lo que apuntan estos mandatos sociales actuales es justamente a un control de variables, con el costo de no dejar  lugar al deseo.

Pensemos que Freud describe que en un proceso de duelo  algo normal que la persona extraiga su energía del  mundo exterior y de los objetos que lo rodean, con una inhibición en la producción, hay una pérdida de interés que dura un tiempo subjetivo en el que la energía se dirige al objeto perdido.

¿Con qué se encuentra el sujeto frente a esta ausencia? Se encontrará con la disposición de sus recursos simbólicos (sus recuerdos, sueños, fantasías) su forma de rearmar esta historia que vivió desde su propia narrativa. Parte por parte, irá recordando y encontrándose con eso y con lo que el otro significó para él. Este proceso es necesario luego para poder empezar a olvidar. Para desasirse del lugar que el otro ha tenido desde la mirada, la palabra, el cuerpo, en esta historia.

Claro está que es un proceso doloroso, sin embargo una vez elaborado implica la posibilidad de un alivio de poder vivir sin (…).

Considero también  que nuestros vínculos van dejando algo que puede servirnos como sostén luego. Una forma de pensar el camino andado de nuevo, puede ser con algo que se va del otro, pero además con las cosas tomadas del otro que al modo de una identificación, puedan formar parte de la personalidad. Es en el plano de los intercambios afectivos cuando podemos preguntarnos sobre nuestros modos y falencias, tomando algunos desvíos gracias a las diferencias que el otro va a venir a mostrar.

Este camino es sinuoso, no sin oscilaciones. Pero es interesante el volver a reconstruirse desde las preguntas que nos ayuden a pensar ¿y ahora? (…) y es probable que la forma más sincera de vivirlo sea reconciliarse con la idea de que a veces sale, pero puede que no, que a veces simplemente no se sabe. Permitirse parar, observar, encontrarse con hay cosas que no se pueden pero aún así vale la pena hacer algo con el deseo que nos habita.

 

Vanina Jezewski es Psicóloga UNC, reside en Córdoba.

Diplomada en Psicología y Psicoanálisis, UCES.

 

Bibliografía

Freud, S., (1917)“Duelo y melancolía”, Obras completas, Tomo XIV, Amorrotu, Buenos

Aires.

Kohan, A., Y sin embargo, el amor, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2020, p. 129.

Lacan, J., (1958-59) El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, Buenos Aires, 2019, p. 13.

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