Me invitaron a participar en una reunión celebrada por el GIEP el 26 de diciembre de 2017, bajo el título «El miedo al extranjero, discurso o segregación», a fin de escuchar el testimonio de Avi Rybnicki, representante de ‘Zadig Viena’ y miembro del GIEP- NLS. Se hizo referencia al silencio de los analistas con sus analizantes en la Viena post-nazista, cuando los analizantes se preguntaban por lo que hicieron sus abuelos durante la época del nazismo.
El testimonio de Avi Rybnicky me llevó a hablar de Jerusalén en particular, y de Israel, lo cual no era para mí nada claro de que lo fuera a hacer.
Jerusalén es una ciudad con miedo y sin tolerancia. No es la ilusión de alguna armonización posible de los goces lo que me anima a escribir, sino buscar alguna buena manera de decir para extraer el goce de la mudez y, con palabras de Manuel Fernández Blanco, volver al «goce charlatán»1.
Manuel Fernández Blanco dice: «Cada vez más cae la ilusión de que la tolerancia democrática permitiría articular los goces armónicamente (…) cada vez más la nueva política, si la hay, se encuentra confrontada a una Babelia de los goces (…) si la política gestiona el goce es a cambio de volverlo mudo, mientras que el psicoanálisis sabe que la verdadera política respecto al goce es volverlo charlatán».
En Jerusalén, las contradicciones de Israel se muestran de una manera menos velada que en el resto del país, dejando en la superficie, por un lado, las diferencias en los modos de goce de los grupos que la habitan y, por otro, el miedo que considero es un síntoma en la formación misma del país.
En esta ciudad que no se caracteriza por la tolerancia al Otro como dijimos, todos temen de todos: los judíos de los árabes, los ortodoxos de los laicos, y los laicos a ambos. Es intolerancia y temor: al que goza diferente se lo llega a odiar.
Jacques-Allan Miller nos enseña sobre la peligrosidad de contrastar las etnias ubicándolas en el discurso de la ciencia aclarando que tampoco nos serviría de nada. «La cuestión no es que uno no pueda reconocerse en el Otro como sujeto de la ciencia sino, si me permiten, como sujeto de goce. Cuando el otro se acerca demasiado, se mezcla con ustedes, como dice Lacan, y hay pues nuevos fantasmas que recaen sobre el exceso de goce del Otro (…) De todas maneras, lo constante en este asunto es que el Otro les saca una parte indebida de goce»2.
Este temor que atraviesa a todos, en relación con todos los que son diferentes en etnia o religión, es alimentado por todos los gobiernos que hacen uso de esta intolerancia a fin de sumar electorado. Políticos de izquierda pueden usar el estereotipo religioso ortodoxo para asustar a los laicos advirtiendo que si no son votados, la ciudad se volverá religiosa. Políticos de derecha, como lo ha hecho Bibi Netanyahu (actual primer ministro) el mismo día de las elecciones, apremian a su gente a salir a votar despertando el pánico de que los árabes acuden a las urnas en forma masiva.
La segunda categoría del miedo, que lo llamo ‘el síntoma constituyente del país’, incluye el riesgo de traición en cualquier manera de oposición que cuestione la verdad inquebrantable de los padres de Israel.
La derecha se apropió del narrativo bíblico que fue usado para justificar la colonización de las tierras palestinas en las cuales, según la tradición bíblica surgió el pueblo hebreo, a pesar de que hay otras versiones. Así la autoridad siempre estaría en el pasado. Así es como esta tierra, que acogió a sus ancestros o a ellos mismos, se rehúsa a usar palabras como ocupación o conquista, usando, en cambio, territorios disputados o territorios liberados.
Muchos de los habitantes de este país, aún en desacuerdo con las políticas del estado, no hacen oír sus protestas por el miedo a ser considerados traidores. Más aún cuando las opciones de cambio son sin garantías, siempre sujetas al devenir humano.
La creación del estado de Israel era impostergable luego del Holocausto, lo que da cuenta de la complejidad de este acontecimiento. Este hecho incuestionable, complejo, dramático, podría dejar de ser la tragedia de dos pueblos si hubiera una decisión firme para que esto ocurra.
En un país diferente, Francia, donde la ultraderecha también se apropia de las banderas, como en Israel, y amenaza con el triunfo del fascismo, nuestra ‘Escuela Una’ salió a comprometerse con acciones y opiniones como la de Marie Helenne Brousse, que lo dice con su estilo contundente: «Con el azul-blanco-rojo las chicas Le Pen confeccionan un guardarropa de discursos para pavonearse en la televisión y en los mítines. Drapean la bandera para enmascarar sus febriles llamados a la guerra civil. Secuestran a la Nación, la encierran bajo llave en el desván y en su lugar pasean a un sosia monstruoso»3.
Las palabras en este país van creando una realidad más benigna, y más sofisticada también. Es una manera inconsciente de crear otra realidad que oculta el carácter de los hechos. Así los atropellos tienen matices moderados con un envoltorio civilizado. En la guerra del Líbano se uso la expresión “Operación Quirúrgica» por el intento de precisión con que querían que ocurrieran los bombardeos. Y ya son parte del narrativo israelí expresiones como ‘la guerra por la paz’, o ‘la pureza de las armas’, o ‘la ocupación moral’.
Miquel Bassols identifica el desgaste del lenguaje en especial en el discurso político, algo que afecta la subjetividad de nuestra época. Y dice: «Vivimos a través de las metáforas. Eso ya muchos lingüistas, incluso de orientaciones no estructuralistas o no vinculados al psicoanálisis, lo advirtieron y lo siguen advirtiendo; vivimos y experimentamos la realidad en la que vivimos a través de las metáforas del lenguaje que nos gobiernan»4, para plantear luego la urgencia ética de no solo el análisis del lenguaje que nos determina sino de sus consecuencias.
En Israel, la coyuntura es cuasi fascista5, donde la reciente ‘ley de la nacionalidad’ que define al país como ‘estado judío’, deja a la democracia en un plan secundario a lo que se agregan otras leyes discriminatorias contra la población árabe. Jacques – Alain Miller pregunta en ‘Esfuerzo de Poesía’6 que sentido dar a la posición de extimidad del analista, y responde: «Sin duda, es una posición de exterioridad en relación con el significante amo, de exterioridad en relación con las exigencias de la justicia distributiva, pero esa posición no es sostenible en cualquier régimen social`.
A continuación, Miller se refiere a las consecuencias del acto analítico en la sociedad, lo que recuerda al planteo de Lacan en «Mi Enseñanza», quien sostiene que «Todo gira en torno al hecho de que la función del psicoanalista no es algo evidente, no cae de su peso en lo que hace a darle su estatuto, sus costumbres, sus referencias y, su lugar en el mundo… Tal vez llegue un momento en el que se descubra que ser psicoanalista puede dar un lugar en la sociedad»7.
Zully Flomenbaum es psicoanalista argentina-israelí, reside en Jerusalén.
Miembro del GIEP-NLS, NLS, AMP.
*Este trabajo es una re-escritura del trabajo que salió publicado en hebreo y en árabe en la revista, «Polemos en Israel-Zadig», https://www.polemosisrael.com/blog/pkhd-v-vtyzm-khwf-m-twwhwd
Notas bibliográficas:
1 Fernández Blanco, M., “Política, lazo social y síntoma”, Revista Norte de Salud Mental, Num 22, 2005, p. 19-27. http://documentacion.aen.es/pdf/revista-norte/volumen-vi/revista-22/019-politica-lazo-social-y-sintoma.pdf
2 Miller, J.-A., Extimidad, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 54.
3 Brousse, M. H., “El miedo y el odio motores del discurso de extrema derecha”, Lacan Cotidiano, Num 648, marzo 2017.
http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-648.pdf
4 Bassols, M., “ La degradación de la palabra y sus consecuencias políticas económicas y sociales”, Entrevista de Aldo Avila, Psicoanálisis y Civilización, México, febrero 2012, http://miquelbassols.blogspot.co.il/2012/02.
5 En Israel aún hay cierto lugar para la crítica y la disidencia.
6 Miller, J.-A., Un esfuerzo de poesía, Paidós, Buenos Aires, 2016, p. 171.
7 Lacan, J., Mi enseñanza, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 15.
Bibliografía:
Bassols, M., La degradación de la palabra y sus consecuencias políticas económicas y sociales, Entrevista de Aldo Ávila, Psicoanálisis y Civilización, México, 2012.
Brousse, M. H., El miedo y el odio motores del discurso de extrema derecha, Lacan Cotidiano, Núm. 648, 2017.
Fernández Blanco, M., Política, lazo social y síntoma, Revista Norte de Salud Mental, Núm. 22, 2005.
Lacan, J,. Mi enseñanza, Ed Paidós, Buenos Aires, 2006.
Miller J-A., Extimidad, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2010.
Miller, J-A., Un esfuerzo de poesía, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2016.